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Lavabit cierra para oponerse al espionaje público en EEUU

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Hace un par de días noté que pasaba algo raro en los servidores de Lavabit ya que no podía acceder a mi email. En la página principal había un mensaje explicando que estaban en proceso de mantenimiento de la infraestructura. Lavabit era una empresa como cualquier otra que dé servicios de email, pero para ser una empresa tenía una política de privacidad anómala en pro de la privacidad aun en contra de los beneficios. Esta es su carta blanca (en inglés).

Esta mañana ya era el tercer día sin servicio y fui a la página web a ver si había alguna otra explicación. Menuda sorpresa me encontré cuando me topé el siguiente mensaje:

Mis cercanos usuarios,

He sido forzado a tomar una difícil decisión: ser cómplice en crímenes contra los estadounidenses o abandonar unos diez años de duro trabajo apagando Lavabit. Tras reflexionar considerablemente he decidido suspender las operaciones. Desearía poder compartir legalmente con vosotros los acontecimientos que me llevaron a esta decisión. No puedo. Siento que merecéis saber lo que está pasando; se supone que la primera enmienda me garantiza la libertad de hablar en situaciones como esta. Desafortunadamente, El Congreso ha aprobado leyes que dicen otra cosa. Tal como están las cosas, no puedo compartir mis experiencias en las últimas seis semanas, incluso aunque haya hecho las peticiones adecuadas dos veces.

¿Qué va a pasar ahora? Hemos comenzado a preparar el papeleo necesario para continuar luchando por La Constitución en La Cuarta Corte de Apelaciones. Una resolución favorable me permitiría resucitar Lavabit como empresa americana.

Esta experiencia me ha enseñado una lección muy importante: sin una acción judicial o un fuerte precedente judicial, fuertemente recomendaría que nadie confíe sus datos privados a una empresa con base física en Estados Unidos.

Sinceramente,
Ladar Levison,
Propietario y Operador, Lavabit SL

¡Defender La Constitución es caro! Ayúdanos donando a la recaudación para la defensa legal de Lavabit aquí.

La opción ideal (en términos de independencia, aunque no puedo intuir las consecuencias ecológicas de eso) sería que cualquier persona sin conocimientos técnicos tuviera su propio servidor de email en casa. Freedombox está trabajando en esa dirección pero a día de hoy aun no está listo.

Aquí hay una lista de sitios web independientes y anónimos (muchos a salvo de la legislación de EEUU) que ofrecen servicios de email, entre otros, y comparten el interés por la privacidad de los usuarios. Muchos de ellos son gratuitos y funcionan a base de donaciones, pero te pedirán que no uses sus servicios para los fines que ellos intentan evitar (a menudo discriminación o violencia de cualquier clase hacia humanos, fascismo, etc.) y piden unas líneas de motivación sobre para qué o por qué quieres usar los servicios que ellos ofrecen.

Puedo entender que resulte chocante a las personas a las que usualmente se les presentan los servicios o productos desde los canales convencionales (a mí también me pasa), que en la promoción de estos servicios haya sentencias éticas o políticas, sin dirigir el mensaje únicamente al mero beneficio o satisfacción de una necesidad que dispondrá el usuario. La entidad convencional eludirá del mensaje lo que hará con el dinero recabado directa o indirectamente. Por ello no es de extrañar que aquellos que ofrecen servicios en pro del avance de las libertades de los individuos y para luchar contra los esquemas vigentes sean activistas que públicamente se posicionan por sus ideales y su interés es producir un cambio, también en la conciencia de la gente.

Siéntete libre de opinar sobre esto si discrepas sobre el tema, seguramente causará una conversación muy constructiva. Personalmente considero que debería pensar más en estos temas.

Sobre la represión de la matrix. Hoy: Derechos animales

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El año pasado tuve la suerte de cambiar completa y voluntariamente de ambiente, de tener una vida nueva. Vivía en una calle por donde habían redirigido un gran peso del tráfico, pero que no era muy céntrica. Eso la convertía en una zona apartada del centro turístico y muchas paredes tenían impresiones y mensajes que se oponían a los mensajes diarios del sistema, la matriz o como gustes llamarlo, que no habían sido censurados. En particular había un grafiti muy largo y con un trazo poco armónico que decía algo así como La ley hay a quien sirve y a quien no. Multitud de mañanas lo reinterpretaba y me planteaba si estaba de acuerdo o no con aquel grafiti. Por un lado la letra era bastante fea y forzaba a la gente a leerlo, como hace la publicidad. Haciendo de abogado de la matriz, también pensaba en que las leyes han sido elegidas mediante un protocolo supuestamente transparente que tiene una base supuestamente democrática, por lo que su interés supuestamente responde al criterio de la parte de la población humana que tenía derecho de ir votar y decidió hacerlo.

Pero a esas alturas de mi vida aquellos mensajes me producían un sentimiento de cercanía y no me costaba imaginar que probablemente los había creado gente con experiencias personales con las que me resultaría fácil empatizar si la conociera y que podría estar de acuerdo tanto en el contenido como en el canal y el emplazamiento, aunque en ese momento no podía saber cuáles eran sus razones. Pero en otra época me hubiera dado mucho miedo vivir en aquella zona: habría pensado en hombres gordos con chaquetas negras que llevan cadenas metálicas pesadas en las manos, cuyo pensamiento continuo es el hacer algo malvado porque se recrean siendo malvados. Eso hemos de agradecérselo a Hollywood, supongo, pero también a los medios de comunicación y a los políticos. El sistema estratégicamente ilegaliza aquello que es una amenaza para él, pero no solo se queda ahí, también manipula la opinión pública para intentar deslegitimizar aquello que pueda parecer legítimo a la peña en ese momento.

Cuento esto porque me veo en la inquietud mental de comunicar algunas cosas que me transmitió ayer en una charla un chico que, junto con más de una decena de activistas por los derechos animales, se encuentran a la espera de juicio por haber sido víctimas de un montaje increíble que aparece por primera vez en el estado español aunque organizado a nivel europeo si no internacional. La raíz última del problema es el miedo de las industrias de explotación animal a que la población se sensibilice con los animales no humanos que son tratados como se ha tratado siempre a los esclavos, en condiciones imposibles de calificar sin sufrir, sin ninguna atención a su condición de seres sintientes. Pero como es fácil de intuir, hay demasiado dinero en juego como para justificar que lobbies, políticos e incluso trabajadores de verdad con sueldos públicos, léase la policía del mundo globalizado, dediquen sus horas de trabajo a evitar una posible ola de sensibilización que pueda dañar uno de los grandes pilares en los que se basa la economía de hoy. Lo del montaje hoy es una creencia que no se ha demostrado, pero sería infiel a mi mismo si no lo dijera en esas palabras, pero como escribo a continuación y se puede leer detalladamente en los enlaces, todo lo demás son hechos, documentos y leyes aprobadas.

represion_derechos_animalesLa charla comenzó con la causística de EEUU, que es increíble. Suena ridículo y exagerado, pero las leyes se han ido modificando hasta la ambigüedad de forma que cualquier persona fuera de la vida de consumidor quejica pero conformista puede ser considerado culpable. Por “pertencer” a una “organización criminal” (que suena muy chungo pero es una mera denominación de carácter legal cuya definición cambia con los partidos) eres igualmente culpable por realizar una acción la hayas cometido o no, ya que eres proclive a llevarla a cabo en el futuro. En particular, las leyes en materia de animales han ido especializándose para cubrir todos los flancos sensibles de manera burdísima como no se ha hecho en otros campos. Por ejemplo, se ha tipificado el interferir en el normal desarrollo de una empresa de explotación animal específicamente, lo cual engloba cualquier cosa que un juez quiera, como tomar imágenes o vídeos de cómo tratan o viven los animales en el interior de las granjas y de los malos tratos hacia ellos por parte de los trabajadores humanos. Precisamente sobre esto, en un informe de la europol está escrito (ver más detalles de todos estos puntos aquí),

Además en estos ataques —refiriéndose a los sabotajes a infraestructuras perpetrados de forma clandestina— los activistas extremistas por los Derechos Animales utilizan métodos de desinformación para desacreditar a sus objetivos y conseguir la aceptación del público. Imágenes de animales enfermos y explotados son hechas públicas en documentos audiovisuales.

Desinformación… ¿Como puede ser la realidad desinformación? Pero lo que es más desconcertante, ¿qué pinta una interpretación así en un informe de la europol? Un activista ha dicho acerca de la prohibición a la toma de imágenes, perdonadme que no recuerde las palabras exactas: Solo tienes derecho a comerte la comida, no a saber sobre ella. La razón de este interés en prohibir la libertad de saber es, por favor si realmente algun lector lo duda que lo indique, evitar la sensibilización de la población. Pero esto atenta gravemente contra cualquier evolución del sistema. Es necesario no esconder la verdad para que los sistemas evolucionen a sistemas mejores.

protestas_internacionales

El otro frente es el de la deslegitimación, el poner al pueblo en contra de los defensores de los derechos animales en este caso. Para ello se sirve de muchas herramientas, pero a diario la herramienta más usada es el lenguaje. Palabras ambiguas pero sobre todo intencionadas como “terrorismo”, “extremismo”, “criminalidad” o “ETA” tienen un poder enorme. Por ejemplo, asemejar un movimiento que se opone a la violencia, el que sea, a un grupo de personas que ha preparado la muerte de humanos inocentes es mucho más que inapropiado. Por favor, intentemos prepararnos un poco ante tales situaciones, desprogramémonos quitando connotaciones a sus palabras manipuladoras. Qué menos que entrenarnos un poco con las más comunes.

Libre mercado, libre publicidad

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imvomitinitHoy he ido a la ciudad después de varias semanas. Nada más bajarme del autobus he visto un cartel publicitario de unos 4 metros de alto de McDonald. Utilizaría nombres ofensivos para referirme a dicha franquicia, como McPollas, McMierda, I’m vomiting it, etc., pero eso no serviría de nada. La gente usa esas expresiones y después va allí igualmente sin dar trascendencia a lo que recuerdan esas palabras. Pues el cartel en cuestión, no me pidáis que os diga exactamente lo que ponía, porque sinceramente, me ha conmocionado tanto que ni lo recuerdo, empezaba diciendo algo así como:

Ofrecemos un menú variado por muy poco dinero.

Ya había visto más publicidad de McDonald en la que se hacía ilusión a la variedad, hacer hincapié en eso debe ser importante para ellos. Además, no se puede decir que sea falso, ya que tener variedad de productos no implica, por ejemplo, que sea nutricionalmente variado, aunque a tu cabeza llegue esa idea. Pero lo que no podía esperarme era la segunda parte:

Ir a comer a McDonald es de sentido común.

En aquel momento se removieron todas mis entrañas. De sentido común. De sentido común. ¡De sentido común! ¿Cómo se puede decir algo así? Aunque no tuvieras completamente ninguna duda de algo y quisieras ayudar a alguien, no puedes decir algo así. Si realmente es de sentido común la persona debería reconocerlo por ella misma, ¿cómo tienes la desfachatez de adjudicar a tu criterio el sentido común? Eres humano. ¿Cómo tienes la poca vergüenza de crear una argumentación nemotécnica en un cartel de cuatro metros cuadrados para que todas las personas que pasen retengan la idea de lo que es de sentido común? Se ha pagado esa publicidad para introducirse en los esquemas mentales de innumerables personas. Pero en este caso, los que han diseñado el cartel no creen que eso sea de sentido común. No. McDonald lo único que pretende es que vayas allí a comer tu 40% de carne de vacuno para el que ha sido necesario abusar del vacuno, del agua, de la soja, de los bosques, de los trabajadores, de los espacios… y que te comas también el 60% restante de mierda, para cuya elaboración al menos no ha sido necesario abusar más que de ti y de los puestos de trabajo creados para que diseñarla, producirla, y llevarla hasta tu plato. Perdón, cajita de cartón.

De sentido común. ¿No había alguien que regulaba la publicidad para que fuera leal, justa y no sé qué más? ¡Ah! no, espera, esos eran los de la tele, que hicieron un anuncio publicitario super ambiguo en el que no sabías si realmente se habían atrevido a usar el sarcasmo para una cosa tan seria o realmente afirmaban que como la publicidad no le importa a nadie ellos no tienen por qué hacer nada. ¡Ah!, no, tampoco, esos seguramente en la cartelería de Granada ni pinchan ni cortan. Aquí seguro que es gente muy responsable la que vigila el contenido de la cartelería.

Probablemente es el primer texto que publico con aire enfadado. No me gusta dicha práctica por varios motivos, pero hoy me siento así y no voy a esconderlo. Pues así me encontraba de dolido esta mañana. Abrí la mochila, buscando cualquier cosa que pudiera servirme para boicotear aquella publicidad, pero no llevaba fiso ni papeles. Por un momento me entraron ganas de coger algo pesado y comenzar a aporrear aquel mostrador. O pinturrejearlo. O lo que sea. Pero solo fue por un momento. Si tuviera algo grande como un folio pondría alguna crítica, aunque sería difícil argumentar buenas razones que cruzaran varios campos de razón además de ser escuetas. Pensé entonces que igual era mucho más efectivo escribir “NO ME TOQUES LOS COJONES” con una flecha apuntando a lo de Sentido Común. Recordé que habían puesto una cámara de media esfera unos metros más adelante. En efecto, miré y allí estaba. ¿Te imaginas que por ayudar al pensamiento crítico reciba una “sanción”? Se me ocurre la crítica rápida que puede hacer un defensor de la neutralidad publicitaria para sancionarme:

No tienes derecho a impedir que la gente diga lo que quiera, si no te gusta pues no le hagas caso. Pero no te metas en la vida de los demás, ellos no son imbéciles.

Eso no es aplicable, desde luego, ya que una cosa es la opinión y otra modificar intencionada y agresivamente el campo visual de las multitudes para introducirles ideas con una eficiencia x. Pero es que aunque ese argumento fuera cierto, ellos no lo respetan. El día que abrieron ese McDonald decidí emplear mi tiempo en ir a manifestarme delante suya, comiendo comida vegana y repartiendo información sobre dicha empresa. ¿Y a ellos les pareció bien? A los camareros les hizo mucha gracia, pero el jefe llamó a la policía nacional y vinieron a identificarnos y a preguntarnos cuánto rato íbamos a estar allí. Eso prueba que los que han pagado por esos carteles (que probablemente permanecerán en su vitrina de alta tecnología un rato más del que yo estuve en la puerta) no creen en la libre difusión de ideas. Lo que quieren es, por los medios que sean, conseguir que vayas a gastar tu dinero allí, aunque solo te comas el 60% de mierda y apartes el maravilloso vacuno, si acaso pudieras separarlos.

Pues esta mañana usé métodos todavía más avasalladores. En el billete del autobús, de unos dos centímetros cuadrados, escribí “Sentido Común es NO ir a McDonald”, y lo encajé por la rajilla del marco de la vitrina (un sitio a menudo útil para dejar notas si no tienes fijador). No siento ninguna necesidad de justificar la utilidad que eso pueda tener, pero los medios de comunicación sí que se han encargado de generarnos una idea en la cabeza, aunque después la sometamos a juicio:

Yo soy un terrorista antisistema que debe ser corregido mientras McDonald contribuye al PIB empleando métodos legales que están a la orden del día, como el neuromarketing.

Lo dejaría aquí, pero es que después ocurrió algo que tuvo gracia.

Iba caminando por la calle, tan afectado, que pensaba que a la más mínima oportunidad le contaría mis sentimientos a alguien. Y fíjate por donde, me topé con dos de Intermón Oxfam en mi acera. Y uno me paró.

El chico formuló algo casi literario, con un aire joven. Algo así como que si iba a emplear unos minutos allí con él. Pero yo no estaba agudísimo, y con una cara muy fea y negando con la cabeza le dije «¿Qué? ¿Qué me estás diciendo?». Intentó reformular aquellas palabras de manera más estándar, pero realmente se encontraba sin saber muy bien cómo tratarme. Entonces empecé a hablarle yo:

─ Mira, vengo arrabiado. Cuando me he bajado del autobus he visto publicidad de McDonald diciendo que ir a McDonald es de sentido común. ¿Cómo pueden decir algo así? Estaba allí sin saber qué hacer, y no tenía ni papel, ni fiso ni nada para poder pintar algo encima.

Él entonces me señaló su chaleco reflectante donde estaba escrito “Intermon Oxfam”, diciendo algo sarcástico con relación a que él mismo estaba haciendo publicidad. Pensé que se sentía atacado, pero a continuación añadió:

─ Aunque no tengas papel lo que siempre puedes hacer es coger algo que haya por ahí cerca y reventarlo contra la marquesina. Por la noche o cuando sea.

Entonces yo, que no quería hacerle creer que me quejo por todo indiscriminadamente, le expliqué que no era tanto el hecho de que hubiera publicidad en si, sino que permitieran que se pudiera poner en ella lo que les diera la gana. Entonces el chico me dijo:

─ ¿Y mañana qué empresa va a poner la publicidad? ¿Burger King? ¿Tú crees que la publicidad que va a poner Burger King va a ser mejor? ¿Mercadona? Tú revienta la marquesina y ya así no puede poner la publicidad ni McDonald ni nadie.

Yo desde luego me encontraba sorprendido, ya que había entrado acomplejado de vándalo por alterar los flujos de información y él me estaba proponiendo inutilizar los canales de publicidad. Me planteba si me lo decía por exagerar o realmente pensaba que era la solución, teniendo voluntad de hacerlo él mismo. Dado la forma en que se le había iluminado la cara y cómo se recreaba, me pareció lo segundo.

─ Pues sí, en cierto modo sí. Bueno, me voy, pásalo bien.

Y el tío, con una cara muy feliz, me dio un puñetazo amable en el hombro y me dejó marchar. Yo estaba un poco extrañado. Por unos segundos concebía que todavía quisiera contarme el rollo (que no es tal) de Intermon Oxfam y tuviera que darle largas, pero por supuesto no lo hizo. Seguramente sería lo más divertido que le pasaría en toda la mañana.

Pero el chico este tenía mucha razón. Acepto que hay publicidad y ¡¡PUBISCIDAD!!, pero hoy no puedo permanecer neutral con respecto a la libertad legal de que dispone y que la protege. No soy una persona violenta y no me siento cómodo creando brotes de entropía, pero estoy harto de que no pueda poner de ningún lado la caja de cereales que hay sobre la mesa para poder escapar de su rango de acción. Harto de no poder esquivar modelos de realidad que personas interesadas quieren que estén en mi cabeza mientras yo no. Y de que lo hagan con el resto de individuos de mi especie, por supuesto que también.

Adiós a Aaron, un extraordinario hacker y activista

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Aaron Swartz decidió ahorcarse hace unas semanas. Muchos han sido los que han escrito por él en homenaje. Me gustaría traducir el adiós de la EFF, ya que describe bien parte de lo que hizo en vida. Desde aquí hasta el final, es la traducción de dicho homenaje.

Ayer Aaron Swartz, un amigo cercano y colaborador, se suicidó. Es un trágico final a una breve y extraordinaria vida.

aaron1Aaron hizo más que casi nadie por convertir internet en un próspero ecosistema para el conocimiento abierto, y que se mantuviera de esta manera. Sus contribuciones son numerosas, y algunas de ellas fueron indispensables. Cuando le pedimos en 2010 por ayuda para frenar COICA, el predecesor de los proyectos de ley de censura de internet SOPA y PIPA, fundó una organización llamada Demand Progress, la cual movilizó sobre un millón de activistas on-line y demostró ser un aliado de incalculable valor para la victoria de esta campaña.

Otros proyectos en los que Aaron trabajó incluyeron las especificaciones del RSS, web.py, tor2web, the Open Library, y el porte de HTTPS Everywhere a Chrome. Aaron ayudó a lanzar Creative Commons. Fue cofundador de Reddit, y un miembro del equipo que hizo el sitio exitoso. Su blog era a menudo una delicia.

La elocuente brillantez de Aaron se entremezcabla con una introversión complicada. Se comunicaba a su ritmo y necesitaba mucho espacio para si mismo, lo cual frustraba a algunos de sus colaboradores. Se encontraba fascinado por el mundo social que le rodeaba, aunque a menudo encontrara un tortura desenvolverse en él.

Durante mucho tiempo, Aaron se encontraba más agusto leyendo libros que hablando con los humanos (una vez me dijo algo como «incluso hablar con gente muy inteligente es duro, pero si simplemente me siento y leo sus libros, consigo sus más preciados y profundos pensamientos condensados de una manera bella y eficiente. Puedo aprender de los libros más rápido de lo que puedo hablando con sus autores»). Su pasión por la palabra escrita, el conocimiento abierto y su talento para la autopromoción, a veces produjeron resultados espectaculares, incluso antes de los acontecimientos que llegaron a ser su perdición.

En 2011, Aaron usó la red del campus del MIT para descargar millones de artículos de revistas de la base de datos JSTOR, supuestamente cambiando su dirección IP y MAC cuando era necesario para esquivar las barreras que habían colocado JSTOR y el MIT y se coló en un armario para conseguir una conexión más rápida a la red del MIT. Por este supuesto crímen, Aaron se enfrentaba a cargos criminales con penas de hasta treinta y cinco años de prisión, agravados por “acceso no autorizado” a ordenadores de acuerdo con la Ley de Fraude y Abuso.

swartz-effSi creemos las alegaciones de los fiscales, Aaron esperaba liberar los millones de artículos científicos y académicos que había descargado desde JSTOR, de forma que cualquiera pudiera leerlos, o analizarlos como una base de datos gigante, algo que Aaron había hecho antes. Aunque sus métodos fueron provocativos, la meta por la que Aaron murió luchando (liberar la literatura científica financiada con fondos públicos de un sistema de publicación que la hace inaccesible a la mayoría de los que pagaron por ella) es algo que todos deberíamos apoyar.

Además, la situación en la que se encontró Aaron pone de manifiesto la injusticia de la legislación de los EE.UU. para los delitos informáticos, y en particular sus regímenes de castigo. La acción de Aaron fue sin lugar a dudas activismo político, y llevar a cabo tal acción en el mundo físico habría conllevado, a lo sumo, penas leves por sobrepasarse en una protesta política. Por el hecho de que usó un ordenador, por el contrario se enfrentaba a un encarcelamiento de larga duración. Esto es un disparate por el que EFF ha luchado durante años. Ayer, conllevó trágicas consecuencias. Lawrence Lessig ha pedido que esta tragedia sea la base para reformar las legislación sobre los delitos informáticos, y a los celosos fiscales que las utilizan. Coincidimos.

Aaron, dolorosamente perdimos tu compañía, y tu ayuda en la construcción de un mundo mejor. Lea en paz.

Sin derecho a vender lo que es tuyo

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Hoy Lunes es día de protesta en Estados Unidos. Traduzco a continuación, lo mejor que puedo, la página YouHaveBeenOwned, una acción de Demand Progress, el cual hizo también de soporte para luchar contra SOPA, donde finalmente ganamos. En esta ocasión está en juego la posesión de las cosas físicas que compramos, principalmente los aparatos electrónicos, pero también cualquier otra cosa sujeta a las leyes del copyright.

imagen de una bolsa de compra atada con cadenas

Esto es algo muy serio que, de salir adelante, va a agigantar más las distancias entre los productos y los consumidores, alejando a estos de cualquier intento de ganarse unos dineros con las cosas que han comprado. Y no es solo una cuestión de dinero, es una cuestión de propiedad. Vivimos cada vez más en un mundo en el que lo que tocamos, llevamos encima o incluso construímos no se nos reconoce nuestro ni podemos hacer un uso legítimo de este. Un mundo en el que tenemos que justificar nuestra existencia, que ni siquiera hemos firmado, y la única opción ganadora es estar del lado de los que tienen el capital. Y el caso de la tecnología es tremendo, la sociedad nos la impone (coches, teléfonos, ordenadores, etc.) y aunque somos nosotros quien la pagamos, se nos niega el derecho a que nos pertenezca o que nos obedezca. ¿Quién no cree en la Sociedad del Control?

La próxima semana, La Corte Suprema de de Estados Unidos decidirá si tienes derecho o no a vender tus cosas en eBay. ¿Realmente posees el teléfono inteligente o computadora que estás usando para leer esto? Si vendieras tus libros, ¿incumplirías la ley? Una corte federal en Nueva York dice que lo habrías hecho, incluso si legalmente pagaste por y ello y lo comprastes.

Es increíble, pero los tenedores de las marcas registradas y del copyright intentan usar un agujero legal para quitar de enmedio tu derecho a vender las cosas que posees. Los principales medios comienzan a cogerlo, con el Wall Street Journal con un artículo encabezado: “TU DERECHO A VENDER TUS PROPIAS COSAS EN RIESGO”. Por favor, añade tu nombre a la derecha para defendernos [Esto solo tiene cabida en la página web original y si eres estadounidense].

Advocados por el interés público ya están tomando parte y Demand Progress se está uniendo con una coalición de grupos — incluyendo muchos de aquellos que se unieron para parar SOPA — para soportar los derechos de los usuarios ordinarios de internet y los consumidores de cada día.

Una vez más, los lobbies de las grandes compañías de entretenimiento nos combaten en las cortes para asegurar que sus beneficios tienen una mayor prioridad que los derechos de los consumidores. Pero esta vez el MPAA y el RIAA tienen la administración Obama de su lado; todos ellos han presentado documentos legales pidiendo a La Corte Suprema restringir nuestros derechos para revender las cosas que poseemos…

Sólo tenemos unas pocas semanas para que nuestras voces sean escuchadas antes de que La Corte Suprema se pronuncie finalmente. Estamos trabajando en defender un principio de larga duración conocido como “Doctrina de Primera Venta”. Esta regla de sentido común nos da el derecho de vender la mayoría de las cosas que poseemos, aunque las grandes empresas intenten socavar nuestros derechos en las cortes. Si La Corte Suprema apoya la decisión de las cortes más bajas, no “poseeríamos” nada si alguna parte hubiera sido fabricada en un país diferente. Y prácticamente cualquier cosa que poseas, desde tu iPod a tu casa, podrían haber sido hechos en el extranjero, entera o parcialmente.

Si perdemos esta batalla, prácticamente cualquiera que quiera revender productos que compró, desde Macbooks y iPhones hasta ropa y libros de texto, tendrá que pedir a los tenedores del copyright permiso primero. ¡Y ellos tendrán el derecho de denegártelo!

Esto es malo por varias razones: Minará Craigslist y Ebay, dañará el medio ambiente, incentivará a los manufacturadores a trasladar sus empleos fuera del país, y efectivamente baneará la forma de venta tradicional americana. Para más información, por favor, visita el artículo sobre el proceso judicial (en inglés).