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Habla por ti, no por lo que crees que le parecerá al resto

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Nuestra idea de cómo es la sociedad, de cómo piensa y qué le interesa no debería ser utilizada a la hora de valorar una propuesta. Por ejemplo,

Tenemos que reducir al mínimo los productos que adquirimos que no se producen en nuestros alrededores.

Ocurre muchas veces que, cuando nos proponen algo que no habíamos pensado anteriormente y no tenemos una opinión sobre el tema, en vez de preguntar y querer aprender más, respondemos negativamente, inventándonos un argumento sobre la marcha.

Aunque dichas palabras se parezcan a nuestra forma de pensar, pero en dos segundos no lleguemos a aceptarlas o encajarlas en nuestra visión del mundo, una respuesta usual es

1. Pero eso es muy complicado de llevar a la práctica

o bien, utilizamos nuestra visión de una sociedad con menos capacidades o valores en promedio que uno,

2. Pero la gente no está preparada para esas cosas

o si estamos convencidos de un modelo diferente, simplemente decimos

3. Pero eso es imposible, en el futuro las cosas no van ir así

Por otro lado, la persona que sugiere ideas nuevas debería usar ejemplos y no perderse en estructuras genéricas que son válidas siempre. De esa forma, aunque el otro no llegue a captar tu argumento, podrá pensar más sobre ello con los ejemplos, que será de lo poco que recuerda de entre tantas cosas abstractas.

Y por supuesto, nunca enfadarse. Si se acaba tenso difícilmente se van a considerar las palabras del otro posteriormente. Hay que recordar una agradable relación. Agradecer a tu compañero la amable conversación aun no coincidiendo en todo puede ser una buena idea.

Como regla general, rebaja tu ego, pues ni eres responsable en el nombre de las ideas que transmites ni va a tener ningún resultado positivo para el otro que te molestes. Ni para ti.

Recursos para la promoción de software libre

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Haciendo lo que consideraba una búsqueda suicida me he encontrado una presentación muy divertida sobre GNU/Linux (click para pasar diapositiva).

Resulta que el autor se hace apodar Jesusda y tiene mucho más material. Le doy las gracias por poner a nuestra disposición material tan agradable y fácil de usar.Imagen

Aprender a largo plazo contra estudiar para olvidar

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Supón que tras leer esta entrada sientes la imperiosa necesidad de conocer las plantas que te rodean, ¿cómo conseguirlo? Había iniciado a escribir este texto convencido de que el problema radica en querer estudiarlas “de memoria”, argumentando que este es un método muy desafortunado y prueba de ello son todas las cosas interesantes que nos forzaban a aprender en la escuela primaria pero que probablemente nadie recuerda después. Pero estudiar “de memoria” puede ser comparado con, por ejemplo,  estudiar “comprendiendo”: lo que ambos métodos comparten es que tienen sentido en un perido muy corto de tiempo, digamos 10′ o una tarde. Pero reconocer plantas, digamos, hojas de plantas, es una tarea que requiere un estudio prolongado en el tiempo, digamos semanas o meses.

Este estudio a lo largo del tiempo es necesario no ya porque a tu alrededor hay muchas plantas, aunque si solo hubiera tres sería muy fácil, es importante porque es necesario habituarse, adquirir experiencia, acertar y equivocarse muchas veces, ver muchas  plantas de diferentes especies para ver qué cosas las distinguen y ver muchas plantas de la misma especie para ver qué características no son determinantes; llámalo como quieras. Este método de aprendizaje (palabra quizá más adecuada que estudio en este caso) es mucho más útil a efecto de recordar a largo plazo que cualquiera de los otros dos métodos citados antes, ya que el tratar las cosas a lo largo del tiempo, aún no dedicándole mucho tiempo cada vez, se convierte en algo común y se fija no solo en la memoria, sino en todo , como ocurrió con caminar. Es por ello que me gusta más llamarlo aprender que estudiar.

Este método de aprender “por experiencia” es mucho más natural y menos estresante que los de a corto plazo, y con él se puede aprender cualquier cosa, aunque no permite el alcance de conocimientos en tiempo breve, como pretenden conseguir los métodos “de memoria” y “comprendiendo”. No quiero decir que no se puedan usar varios métodos en colaboración para alcanzar el conocimiento que deseamos, de hecho siempre es una mezcla de todos. Sin embargo, hay cosas que son endiabladamente difíciles de aprender sin el método “por experiencia”: un idioma, manualidades, conocer lo que ocurre en la práctica en contra de la teoría, etc.. La ventaja de las cosas aprendidas por experiencia es que se quedan grabadas en tu cuerpo, en tus reflejos, no solo en la memoria como estamos habituados a pensar en ella. Además, se trata de un método mucho más adecuado, si no el único, para aquellos que no están habituados (interesante la redundancia) a estudiar la cosa en cuestión, ya sea porque se dedican a otras cosas, porque no les gusta estudiar, por la edad…

Dependiendo de tus conocimientos previos, advertirás más fácilmente la presencia o detalles de algunos elementos de tu campo visual que de otros.

A estas alturas ya se da uno cuenta que este es prácticamente el discurso de la práctica contra la teoría, aunque no me gusta dicho discurso ya que la teoría siempre sale perdiendo y la práctica se convierte en ir a trabajar probablemente gratis para una persona malvada. Pero yo quería hablar de plantas…

Para poder reconocer las plantas que nos rodean no es necesario consultar libros ni internet (aunque por supuesto pueden ser de gran utilidad) ya que toda la información está accesible y de hecho esa es la única información posible utilizada a la hora de reconocer una planta. Entiéndase que uso reconocer como ser capaz de decidir si esta planta es la misma que la que vi el otro día, no como saber su nombre, su especie, sus fábulas asociadas, sus propiedades curativas, etc.. Sin embargo, cuanto más sepas de cualquier cosa más fácil te  será aprender más sobre ella y recordar lo que sabes, y no lo digo a un nivel lógico, sino al nivel del funcionamiento de la memoria y la motivación.

Por oto lado,  si sabes mucho de coches y ves un coche que no habías visto antes, te fijarás en él; también sabrás cuales son los modelos de coches más comunes en el barrio por el que paseas, aunque no te hayas propuesto saber eso. Pero el contrario también es cierto. No podemos atender a todo nuestro campo visual y, especialmente, es muy improbable fijarse en aquellas cosas sobre las que no tenemos conocimientos o inquietudes. Es por ello que los comienzos siempre requieren un esfuerzo.

Pero dejemos la abstracción y demos algunas pautas concretras para comenzar naturalizar aquello que caracteriza a las plantas.

  • Detenerse mientras caminas para observar unos instantes los detalles de las plantases una buena idea.
    • Pero no es suficiente al principio, ya que no estás entrenado.
  • Puedes arrancarles una hoja, solo una con el fin de conocerla, interesarte y respetarlas más en el futuro. Es muy útil porque:
    • Permite que pases más tiempo con ella que si simplemente te detuvieras accidentalmente en el camino.
    • Permite que tengas delante al mismo tiempo especies diferentes, acostumbrándote a ver las diferencias y similitudes teniendo un especímen frente a otro. Usar la memoria para comparar no es la mejor habilidad de los humanos.
    • Puedes examinarla mientras caminas si no encuentras momentos de tiempo libre (lo cual es un fallo del sistema, pero también tuyo).
  • Es importante usar todos los sentidospara la más fácil diferenciación.
    • Al estudiar las cosas de los libros nos acostumbramos a usar solo la vista y el poder mental. Eeso por si solo será muy ineficiente en muchos casos.
    • Por ejemplo, yo esta mañana estaba mirando unos arbustos y dudaba si eran el mismo, pero cuando cogí una hoja de cada uno me di cuenta de que las hojas de uno pinchaban cuando las cogías mientras que las del otro no. Entonces descubrí que unas hojas tenían unos pinchos afilados y pequeños en los bordes.

Reenfoque (o más texto para el que tenga ganas de leer):

Imagínate que quieres decirle a un amigo:

Mi abuelo tiene en su jardín un árbol como este.

Para esto no hace falta saber absolutamente nada del árbol, ni tan siquiera su nombre, tan solo:

  • Haber sido capaz de caracterizar el árbol suficientemente bien durante el tiempo que estabas en casa de tu abuelo y cuando estás con tu amigo.
  • Que algo te lleve a fijarte en los árboles de ambos lugares.
  • Cuando estés con tu amigo, recordar que un árbol con las misma características que la que ves en ese momento estaba en tu casa de tu abuelo.

El aprendizaje “por experiencia” del punto uno (ser capaz de caracterizar el árbol) permite que los puntos dos y tres sean muy naturales.

Pero los comienzos siempre requieren esfuerzo, y al principio se tiene la sensación de que se está muy lejos, y para más desesperanza, con el tiempo, uno encuentra aparentes inconsistencias que le hacen “enfadar”, porque según aquello que había aprendido, algo no debería ser como es sino de otra manera. Estas dos situaciones o sensaciones son amigas del desinterés y del abandono. Es bueno afrontar dichas etapas de la manera correcta.

La parte buena es que, pasado un nivel de conocimientos, sabrás o tendrás tanta experiencia en el tema que las conexiones se cerrarán por diversos frentes, por lo que aunque no recuerdes un hecho podrás recomponerlo con el resto de conocimientos, y tendrás seguridad de que es correcto.

Hace un tiempo asistí a una caminata de reconocimiento de aves con el amable presidente de la LIPU (Liga Italiana para la Protección de los Pájaros). Él apenas escuchaba el canto de un pájaro sabía perfectamente cuál era. Pero se emocionaba en decirnos:

Ahora estamos fuera de la ciudad. Aquí ya no tenemos ruidos molestos. Nos hemos acostumbrado a no prestar atención a los sonidos del ambiente. Cuando salgamos al campo hay que estar atentos a los sonidos del bosque.

Y para abordar esa difícil tarea nos recomendaba:

Hay muchos pájaros y saber cuál es cada uno es una cosa que requiere trabajo. Pero lo que yo os aconsejo no es que intentéis asociar el nombre de un pájaro a un sonido, sino que os acostumbréis a escuchar los pájaros. Notad cómo es el canto de los pájaros. ¿Qué diferencias hay entre cantos? ¿Aflautado, más seco, continuo? ¿Cómo es la entonación? ¿Pi pi pi… pi? o ¿Pi pi pi pi pi pi?

Esto es igualmente aplicable a las plantas. Hay que habituarse sus texturas, sus líneas… Tienes que descubrir tus adjetivos para las plantas, no los que puedan estar en los libros, sino los quese te ocurren a ti para diferenciar unas de otras. Es muy interesante porque te harán definir nuevas categorías que no tenías antes, y muchas de ellas te harán reir porque les habrás dado nombres estúpidos. Cada vez que interiorices más categorías (que al ser inventadas por ti serán difíciles de olvidar), irá desapareciendo la sensación de que todas las planta son iguales.