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Carta Solidaria de reas

Imagen

(Si no te quieres dejar la vista, léela en la web o descarga el PDF)

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Imágenes mostrando el texto de la carta solidaria

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El guerrero de la basura

Vídeo

Un magnífico documental sobre un arquitecto que comenzó a desarrollar viviendas fáciles de construir, con materiales reciclados y completamente autosuficientes… que se topó con La Ley. Como por desgracia es habitual. venció la falta de sentido común, e incluso llegó a perder su licencia de arquitecto.

Entonces decidió que debía dedicarse a presionar para cambiar las leyes en la materia. Tras arduos boicoteos por parte de los senadores, en particular porque no se pueden promover viviendas “totalmente” autosostenibles (a dónde iría a parar el modelo económico entonces) y muchas fuerzas ocultas, fue llamado para ayudar en zonas de desastres naturales especialmente chungos. Lo que en su país le prohibían, ahora le pedían por favor que lo hiciera. Lo hizo tan bien que incluso le devolvieron su licencia de arquitecto (hasta ahora tenía que estar siempre acompañado), y el senado volvió a plantearse la situación. Finalmente fue aprobado su proyecto de ley.

Libre mercado, libre publicidad

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imvomitinitHoy he ido a la ciudad después de varias semanas. Nada más bajarme del autobus he visto un cartel publicitario de unos 4 metros de alto de McDonald. Utilizaría nombres ofensivos para referirme a dicha franquicia, como McPollas, McMierda, I’m vomiting it, etc., pero eso no serviría de nada. La gente usa esas expresiones y después va allí igualmente sin dar trascendencia a lo que recuerdan esas palabras. Pues el cartel en cuestión, no me pidáis que os diga exactamente lo que ponía, porque sinceramente, me ha conmocionado tanto que ni lo recuerdo, empezaba diciendo algo así como:

Ofrecemos un menú variado por muy poco dinero.

Ya había visto más publicidad de McDonald en la que se hacía ilusión a la variedad, hacer hincapié en eso debe ser importante para ellos. Además, no se puede decir que sea falso, ya que tener variedad de productos no implica, por ejemplo, que sea nutricionalmente variado, aunque a tu cabeza llegue esa idea. Pero lo que no podía esperarme era la segunda parte:

Ir a comer a McDonald es de sentido común.

En aquel momento se removieron todas mis entrañas. De sentido común. De sentido común. ¡De sentido común! ¿Cómo se puede decir algo así? Aunque no tuvieras completamente ninguna duda de algo y quisieras ayudar a alguien, no puedes decir algo así. Si realmente es de sentido común la persona debería reconocerlo por ella misma, ¿cómo tienes la desfachatez de adjudicar a tu criterio el sentido común? Eres humano. ¿Cómo tienes la poca vergüenza de crear una argumentación nemotécnica en un cartel de cuatro metros cuadrados para que todas las personas que pasen retengan la idea de lo que es de sentido común? Se ha pagado esa publicidad para introducirse en los esquemas mentales de innumerables personas. Pero en este caso, los que han diseñado el cartel no creen que eso sea de sentido común. No. McDonald lo único que pretende es que vayas allí a comer tu 40% de carne de vacuno para el que ha sido necesario abusar del vacuno, del agua, de la soja, de los bosques, de los trabajadores, de los espacios… y que te comas también el 60% restante de mierda, para cuya elaboración al menos no ha sido necesario abusar más que de ti y de los puestos de trabajo creados para que diseñarla, producirla, y llevarla hasta tu plato. Perdón, cajita de cartón.

De sentido común. ¿No había alguien que regulaba la publicidad para que fuera leal, justa y no sé qué más? ¡Ah! no, espera, esos eran los de la tele, que hicieron un anuncio publicitario super ambiguo en el que no sabías si realmente se habían atrevido a usar el sarcasmo para una cosa tan seria o realmente afirmaban que como la publicidad no le importa a nadie ellos no tienen por qué hacer nada. ¡Ah!, no, tampoco, esos seguramente en la cartelería de Granada ni pinchan ni cortan. Aquí seguro que es gente muy responsable la que vigila el contenido de la cartelería.

Probablemente es el primer texto que publico con aire enfadado. No me gusta dicha práctica por varios motivos, pero hoy me siento así y no voy a esconderlo. Pues así me encontraba de dolido esta mañana. Abrí la mochila, buscando cualquier cosa que pudiera servirme para boicotear aquella publicidad, pero no llevaba fiso ni papeles. Por un momento me entraron ganas de coger algo pesado y comenzar a aporrear aquel mostrador. O pinturrejearlo. O lo que sea. Pero solo fue por un momento. Si tuviera algo grande como un folio pondría alguna crítica, aunque sería difícil argumentar buenas razones que cruzaran varios campos de razón además de ser escuetas. Pensé entonces que igual era mucho más efectivo escribir “NO ME TOQUES LOS COJONES” con una flecha apuntando a lo de Sentido Común. Recordé que habían puesto una cámara de media esfera unos metros más adelante. En efecto, miré y allí estaba. ¿Te imaginas que por ayudar al pensamiento crítico reciba una “sanción”? Se me ocurre la crítica rápida que puede hacer un defensor de la neutralidad publicitaria para sancionarme:

No tienes derecho a impedir que la gente diga lo que quiera, si no te gusta pues no le hagas caso. Pero no te metas en la vida de los demás, ellos no son imbéciles.

Eso no es aplicable, desde luego, ya que una cosa es la opinión y otra modificar intencionada y agresivamente el campo visual de las multitudes para introducirles ideas con una eficiencia x. Pero es que aunque ese argumento fuera cierto, ellos no lo respetan. El día que abrieron ese McDonald decidí emplear mi tiempo en ir a manifestarme delante suya, comiendo comida vegana y repartiendo información sobre dicha empresa. ¿Y a ellos les pareció bien? A los camareros les hizo mucha gracia, pero el jefe llamó a la policía nacional y vinieron a identificarnos y a preguntarnos cuánto rato íbamos a estar allí. Eso prueba que los que han pagado por esos carteles (que probablemente permanecerán en su vitrina de alta tecnología un rato más del que yo estuve en la puerta) no creen en la libre difusión de ideas. Lo que quieren es, por los medios que sean, conseguir que vayas a gastar tu dinero allí, aunque solo te comas el 60% de mierda y apartes el maravilloso vacuno, si acaso pudieras separarlos.

Pues esta mañana usé métodos todavía más avasalladores. En el billete del autobús, de unos dos centímetros cuadrados, escribí “Sentido Común es NO ir a McDonald”, y lo encajé por la rajilla del marco de la vitrina (un sitio a menudo útil para dejar notas si no tienes fijador). No siento ninguna necesidad de justificar la utilidad que eso pueda tener, pero los medios de comunicación sí que se han encargado de generarnos una idea en la cabeza, aunque después la sometamos a juicio:

Yo soy un terrorista antisistema que debe ser corregido mientras McDonald contribuye al PIB empleando métodos legales que están a la orden del día, como el neuromarketing.

Lo dejaría aquí, pero es que después ocurrió algo que tuvo gracia.

Iba caminando por la calle, tan afectado, que pensaba que a la más mínima oportunidad le contaría mis sentimientos a alguien. Y fíjate por donde, me topé con dos de Intermón Oxfam en mi acera. Y uno me paró.

El chico formuló algo casi literario, con un aire joven. Algo así como que si iba a emplear unos minutos allí con él. Pero yo no estaba agudísimo, y con una cara muy fea y negando con la cabeza le dije «¿Qué? ¿Qué me estás diciendo?». Intentó reformular aquellas palabras de manera más estándar, pero realmente se encontraba sin saber muy bien cómo tratarme. Entonces empecé a hablarle yo:

─ Mira, vengo arrabiado. Cuando me he bajado del autobus he visto publicidad de McDonald diciendo que ir a McDonald es de sentido común. ¿Cómo pueden decir algo así? Estaba allí sin saber qué hacer, y no tenía ni papel, ni fiso ni nada para poder pintar algo encima.

Él entonces me señaló su chaleco reflectante donde estaba escrito “Intermon Oxfam”, diciendo algo sarcástico con relación a que él mismo estaba haciendo publicidad. Pensé que se sentía atacado, pero a continuación añadió:

─ Aunque no tengas papel lo que siempre puedes hacer es coger algo que haya por ahí cerca y reventarlo contra la marquesina. Por la noche o cuando sea.

Entonces yo, que no quería hacerle creer que me quejo por todo indiscriminadamente, le expliqué que no era tanto el hecho de que hubiera publicidad en si, sino que permitieran que se pudiera poner en ella lo que les diera la gana. Entonces el chico me dijo:

─ ¿Y mañana qué empresa va a poner la publicidad? ¿Burger King? ¿Tú crees que la publicidad que va a poner Burger King va a ser mejor? ¿Mercadona? Tú revienta la marquesina y ya así no puede poner la publicidad ni McDonald ni nadie.

Yo desde luego me encontraba sorprendido, ya que había entrado acomplejado de vándalo por alterar los flujos de información y él me estaba proponiendo inutilizar los canales de publicidad. Me planteba si me lo decía por exagerar o realmente pensaba que era la solución, teniendo voluntad de hacerlo él mismo. Dado la forma en que se le había iluminado la cara y cómo se recreaba, me pareció lo segundo.

─ Pues sí, en cierto modo sí. Bueno, me voy, pásalo bien.

Y el tío, con una cara muy feliz, me dio un puñetazo amable en el hombro y me dejó marchar. Yo estaba un poco extrañado. Por unos segundos concebía que todavía quisiera contarme el rollo (que no es tal) de Intermon Oxfam y tuviera que darle largas, pero por supuesto no lo hizo. Seguramente sería lo más divertido que le pasaría en toda la mañana.

Pero el chico este tenía mucha razón. Acepto que hay publicidad y ¡¡PUBISCIDAD!!, pero hoy no puedo permanecer neutral con respecto a la libertad legal de que dispone y que la protege. No soy una persona violenta y no me siento cómodo creando brotes de entropía, pero estoy harto de que no pueda poner de ningún lado la caja de cereales que hay sobre la mesa para poder escapar de su rango de acción. Harto de no poder esquivar modelos de realidad que personas interesadas quieren que estén en mi cabeza mientras yo no. Y de que lo hagan con el resto de individuos de mi especie, por supuesto que también.

Introducción a la banca ética

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Pienso que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que ejercitos enteros listos para el combate.

Si el pueblo americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y todas las instituciones que florecerán en torno a los bancos, privarán a la gente de toda posesión, primero por medio de la inflación, enseguida por la recesión, hasta el día en que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo, sobre la tierra que sus padres conquistaron.

Thomas Jefferson, ex-presidente de EEUU, 1802

Los siguientes textos han sido extraídos de los breves artículos de Wikipedia sobre Banca ética y Economía social.

Aproximación

[La Banca ética] surge como parte de los movimientos de economía alternativa que buscan una economía real y cuyas actividades produzcan un impacto social o medioambiental positivo.

Por economía real se entiende toda aquella actividad económica no especulativa y fuera de los mercados secundarios [dedicado a la compraventa de valores que ya han sido emitidos en una primera oferta pública o privada]. Esto es que los proyectos financiados con el crédito de la banca ética deberán generar directamente bienes o servicios. Esto también excluye la concesión de créditos para el consumo personal. El impacto positivo, ya sea social o medioambientalmente hablando, significa restringir las actividades financiables a aquellas que cubran servicios necesarios y abandonados por la banca tradicional debido a su baja rentabilidad. Esto se logra desterrando una serie de proyectos (armamento, prostitución, extensos monocultivos intensivos, tabaco…) y priorizando otros (comercio justo, atención a colectivos en riesgo de exclusión, educación…).

Un poco de contexto

Ciertos escándalos públicos de corrupción en Estados Unidos y conflictos políticos internacionales (la guerra de Vietnam, el régimen del apartheid en Sudáfrica…), hicieron que la ciudadanía y una serie de colectivos tomasen conciencia de que la relación ahorro-crédito estaba completamente controlada por los bancos, es decir, los ahorradores y legítimos dueños de ese dinero no tenían capacidad para decidir sobre los créditos que se concederían con su ahorro. De esta manera, el ahorro de una ONG que trabajara por la paz podía estar siendo invertido en armamento.

Dr. Muhammad Yunus, es un banquero y economista de Bangladesh. Es el desarrollador del concepto de microcrédito. Los microcréditos son pequeños préstamos concedidos a personas humildes que no califican para un préstamo bancario tradicional. Fundador del Banco Grameen, fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz.

En 1974 propuso una forma de organización social para aldeas rurales denominada “Gram Sarker” (gobierno rural). La propuesta demostró ser practicable y útil, por lo que en 1980 fue adoptada oficialmente por el gobierno de Bangladesh. Desde esa época, debido a la hambruna que asolaba a este país (uno de los países más pobres y poblados del mundo), tomó conciencia de que sólo se puede salir de la pobreza superando las leyes del mercado, proporcionando microcréditos: créditos solidarios sin garantía a los más necesitados para que puedan realizar una actividad independiente y creativa.

A menudo se dice en este contexto que las personas que menos recursos tienen son mucho más fieles a la hora de devolver los préstamos que aquellas que más recursos disponen.

Dos tipos de banca ética

Aún teniendo como objetivos los citados anteriormente, economía real e impacto positivo, se puede hacer una clara distinción entre dos tipos de banca ética:

Banca ética

El derecho a voto depende de la participación en el capital social o de la proporción de activos poseídos respecto al total emitido. Es decir, que los que deciden qué se hace con el capital son aquellos miembros que contribuyen en mayor medida. Un ejemplo de estas entidades es Triodos Bank.

Banca ética cooperativa o ciudadana

Sistema de gobierno asambleario en el que todo usuario del banco tiene un voto de igual peso, sin considerar el capital invertido en dicha institución. Una persona, un voto. Suelen tener una mayor acogida en las asociaciones del Tercer sector (que incluye cooperativas, organizaciones sin ánimo de lucro y de caridad) que entre particulares y empresas. Los ejemplos más conocidos son FIARE y Coop-57.

Mientras el primero hace cosas sociales, en el segundo la toma de decisiones es democrática, todos los miembros tienen la posibilidad de decidir qué proyectos económicos apoyar.

¿Y cómo puedo participar yo?

Puedes ver el anexo de Wikipedia que compara las Finanzas éticas en España (no he encontrado un anexo parecido para Sudamérica).

En él podrás ver que a día de hoy, salvo con Triodos Bank, es imposible tener los servicios bancarios a los que estamos acostumbrados, como una cuenta corriente o disponer de tarjetas de débito/crédito. Por el contrario, las opciones comunes son depositar dinero sin recibir intereses (que puedes recuperar con facilidad) o bien, si existe la posibilidad de recibirlos, el porcentaje siempre es bastante menor de lo que acostumbran las bancas normales (aunque esto era imaginable), contribuir mensual/anualmente y hacer donaciones. Y por supuesto, si eres socio tienes tu voto para tomar decisiones sobre qué proyectos apoyar.

Probablemente un buen compromiso es dejar gran parte de los ahorros en una cooperativa/asociación/banca ética y utilizar una tradicional (preferiblemente una caja de ahorros que un banco) para domiciliar, usar tarjetas, etc., si resulta especialmente útil.

En 2013 FIARE comenzará a ofrecer los servicios tradicionales (tarjetas, cuentas corrientes, banca por internet, etc.), por lo que probablemente será especialmente fácil dejar tu viejo banco por uno ético cooperativo.

El avance tecnológico y el género masculino

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A serious proposal to the ladies

El fanzine que presentaba en la última entrada es aplicable a todos los humanos, pero es porque el teléfono móvil es una tecnología atractiva por razones de muchos tipos: status social y socialización, seguridad, entretenimento, posibilidad de ver fotos, de telecomunicarse, etc.. Pero creo no equivocarme diciendo que, especialmente aquellos humanos más masculinos que femeninos, tenemos una gran afinidad por los automatismos y presentamos a menudo una adicción a cualquier tipo de tecnología. No importan los medios ni el tiempo empleado si finalmente conseguimos un algo tecnológico que haga por si solo nuestras tareas. Si me consideras machista por decir algo así, quizá estás interesado en leer un poco sobre feminismo de la diferencia.

Según la psicóloga canadiense Susan Pinker, el modelo de la paridad está superado. En el libro La paradoja sexual propone un “feminismo de la diferencia”, que reconoce la distinción en cualidades y preferencias entre uno y otro sexo. Si tienen efectiva libertad, las mujeres seguirán caminos propios, y la disparidad resultante será la verdadera igualdad.1

Pongo un ejemplo. Hace unos meses, aunque no por primera vez, estaba completamente convencido que debía digitalizar los apuntes en clase, incluso automatizar su captura. Todo ello porque considero que tengo mala letra, que soy un desastre organizando apuntes de forma que nunca encuentro nada, y en general no me gustan mis apuntes. Pero si están en un fichero PDF muy bonitos, todo sería muy diferente. Para ello estaba dispuesto a comprar el hardware que fuera necesario: tableta gráfica, grabadora de voz o escáner; preparar el software que necesitara para manejar esa información, e incluso estaba dispuesto a fracasar en el intento, que sería lo más probable. Dejando al margen el fracaso, para conseguir que algo así funcionara mínimamente en, digamos un mes, requeriría una atención temporal titánica que probablemente se vería interferida con la propia tarea de tomar apuntes, estudiarlos o hacer alguna cosa sana. Pero dejando de lado todas las cosas que perdería, incluso suponiendo que no me costase nada llegar a esa solución. ¿Qué habría conseguido?

En el mejor de los casos hipotéticos habría conseguido no tener que tomar apuntes, no tener que leerlos y no tener que reescribirlos. Podría dedicar el tiempo de clase para simplemente escuchar, o tomar notas sueltas. Los apuntes se habrían convertido en documentos con fuentes perfectas y super-agradables. Si lo consiguiera, podría despreocuparme totalmente de qué hay que hacer para tomar buenos apuntes. Perdería cualquier habilidad para escribir rápido pero de forma que después se pueda leer agradablemente el texto. Perdería la interiorización de la materia que se adquiere por el hecho de escribirla (aunque lo cierto es que ya había desarrollado métodos para copiar sin tener que prestar atención a aquello que estoy escribiendo). En definitiva, perdería todas las capacidades propias del estudiante, y mi misión consistiría en estar sentado, sin moverme, y simplemente pensar, escuchar y leer.

Recuerdo otra vez que me dio por querer gestionar las direcciones de correo de mis amigos digitalmente y sincronizarlas. O tener las contraseñas cifradas en dispositivos digitales y no tener que memorizarlas. La tecnología avanza para que no tengamos que hacer actividad física, para que no tengamos que aprender el saber hacer, para que solo seamos técnicos que no hacen nada.

El género femenino es sencillamente mejor en este punto. Debería tomar alguna importancia en el avance de la sociedad, porque de momento lo que sabemos hacer es perdernos ciegamente en la lógica y la razón (léase lógica sin razón), y no salir de allí.

PS: ¿Alguien ha conseguido digitalizar apuntes de algún modo y aplicarles OCR? ¿A las fórmulas también?

“Desafío Crece” de Intermón Oxfam

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Intermon Oxfam es una organización internacional que lucha contra la pobreza humana e injusticias sociales relacionadas. He recibido un email de ellos presentando el “Desafío Crece”:

Tú puedes ayudar a establecer un sistema de alimentación más justo para todos y todas. Y puedes empezar a hacerlo adoptando cinco sencillas acciones a la hora de alimentar a tu familia. Acciones que si fuesen adoptadas por ti y por todas las familias que te rodean, y compartidos por todas las personas que conoces, ayudarían a millones de personas a tener lo suficiente para alimentarse cada día de forma digna.

  1. Reducir el despilfarro de alimentos, para aprovechar al máximo los valiosos recursos que intervienen en la preparación de la comida.
  2. Comprar productos y marcas que garanticen un trato justo para los pequeños agricultores de los países en vías de desarrollo, como los productos de comercio justo.
  3. Cocinar con cabeza para reducir el desperdicio de agua y energía.
  4. Comprar alimentos de temporada para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
  5. Consumir menos carne y menos productos lácteos para reducir tanto las emisiones de gases de efecto invernadero, como el uso excesivo de agua.

Es curioso que le llamen “Crece” cuando sus acciones son similares a las del decrecimiento, pero me alegra leer que entre sus ideas, además del consumo responsable o selectivo para mejorar la pobreza y la esclavitud, animan en cierto modo a su reducción y utilizan argumentos de impacto ambiental, aunque no se posicionen explícitamente en ese aspecto y algunas razones, como la del primer punto mostrado aquí, suenen un poco incomprensibles. En la página en inglés he leído que con “Crece” se refieren a un crecimiento de una mejor manera para las sociedades, pero aún no he leído nada acerca de que todos vamos a tener serios problemas si no reducimos el consumo. Pero me parece comprensible que no se quieran mojar en argumentos distantes a la pobreza humana actual si hacen un buen trabajo en su campo (lo desconozco). En cualquier caso, les agradezco mucho la iniciativa y no estoy en contra de ninguna propuesta que haya leído hasta ahora, por lo que animo a cualquiera a participar en ella.

Puedes visitar su página de recursos donde presentan algunas ideas, mucho más amigables que las que a mí se me pasan por la cabeza. Me gustan mucho los colores de su página web y sus imágenes, la hacen muy atractiva de investigar.

También han realizado este largo documento que tiene muchas imágenes, gráficos, encuestas y texto: Receta para cambiar el mundo. Aún no lo he leído, pero si encuentro tiempo para hacerlo probablemente dejaré un comentario por aquí.