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Libre mercado, libre publicidad

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imvomitinitHoy he ido a la ciudad después de varias semanas. Nada más bajarme del autobus he visto un cartel publicitario de unos 4 metros de alto de McDonald. Utilizaría nombres ofensivos para referirme a dicha franquicia, como McPollas, McMierda, I’m vomiting it, etc., pero eso no serviría de nada. La gente usa esas expresiones y después va allí igualmente sin dar trascendencia a lo que recuerdan esas palabras. Pues el cartel en cuestión, no me pidáis que os diga exactamente lo que ponía, porque sinceramente, me ha conmocionado tanto que ni lo recuerdo, empezaba diciendo algo así como:

Ofrecemos un menú variado por muy poco dinero.

Ya había visto más publicidad de McDonald en la que se hacía ilusión a la variedad, hacer hincapié en eso debe ser importante para ellos. Además, no se puede decir que sea falso, ya que tener variedad de productos no implica, por ejemplo, que sea nutricionalmente variado, aunque a tu cabeza llegue esa idea. Pero lo que no podía esperarme era la segunda parte:

Ir a comer a McDonald es de sentido común.

En aquel momento se removieron todas mis entrañas. De sentido común. De sentido común. ¡De sentido común! ¿Cómo se puede decir algo así? Aunque no tuvieras completamente ninguna duda de algo y quisieras ayudar a alguien, no puedes decir algo así. Si realmente es de sentido común la persona debería reconocerlo por ella misma, ¿cómo tienes la desfachatez de adjudicar a tu criterio el sentido común? Eres humano. ¿Cómo tienes la poca vergüenza de crear una argumentación nemotécnica en un cartel de cuatro metros cuadrados para que todas las personas que pasen retengan la idea de lo que es de sentido común? Se ha pagado esa publicidad para introducirse en los esquemas mentales de innumerables personas. Pero en este caso, los que han diseñado el cartel no creen que eso sea de sentido común. No. McDonald lo único que pretende es que vayas allí a comer tu 40% de carne de vacuno para el que ha sido necesario abusar del vacuno, del agua, de la soja, de los bosques, de los trabajadores, de los espacios… y que te comas también el 60% restante de mierda, para cuya elaboración al menos no ha sido necesario abusar más que de ti y de los puestos de trabajo creados para que diseñarla, producirla, y llevarla hasta tu plato. Perdón, cajita de cartón.

De sentido común. ¿No había alguien que regulaba la publicidad para que fuera leal, justa y no sé qué más? ¡Ah! no, espera, esos eran los de la tele, que hicieron un anuncio publicitario super ambiguo en el que no sabías si realmente se habían atrevido a usar el sarcasmo para una cosa tan seria o realmente afirmaban que como la publicidad no le importa a nadie ellos no tienen por qué hacer nada. ¡Ah!, no, tampoco, esos seguramente en la cartelería de Granada ni pinchan ni cortan. Aquí seguro que es gente muy responsable la que vigila el contenido de la cartelería.

Probablemente es el primer texto que publico con aire enfadado. No me gusta dicha práctica por varios motivos, pero hoy me siento así y no voy a esconderlo. Pues así me encontraba de dolido esta mañana. Abrí la mochila, buscando cualquier cosa que pudiera servirme para boicotear aquella publicidad, pero no llevaba fiso ni papeles. Por un momento me entraron ganas de coger algo pesado y comenzar a aporrear aquel mostrador. O pinturrejearlo. O lo que sea. Pero solo fue por un momento. Si tuviera algo grande como un folio pondría alguna crítica, aunque sería difícil argumentar buenas razones que cruzaran varios campos de razón además de ser escuetas. Pensé entonces que igual era mucho más efectivo escribir “NO ME TOQUES LOS COJONES” con una flecha apuntando a lo de Sentido Común. Recordé que habían puesto una cámara de media esfera unos metros más adelante. En efecto, miré y allí estaba. ¿Te imaginas que por ayudar al pensamiento crítico reciba una “sanción”? Se me ocurre la crítica rápida que puede hacer un defensor de la neutralidad publicitaria para sancionarme:

No tienes derecho a impedir que la gente diga lo que quiera, si no te gusta pues no le hagas caso. Pero no te metas en la vida de los demás, ellos no son imbéciles.

Eso no es aplicable, desde luego, ya que una cosa es la opinión y otra modificar intencionada y agresivamente el campo visual de las multitudes para introducirles ideas con una eficiencia x. Pero es que aunque ese argumento fuera cierto, ellos no lo respetan. El día que abrieron ese McDonald decidí emplear mi tiempo en ir a manifestarme delante suya, comiendo comida vegana y repartiendo información sobre dicha empresa. ¿Y a ellos les pareció bien? A los camareros les hizo mucha gracia, pero el jefe llamó a la policía nacional y vinieron a identificarnos y a preguntarnos cuánto rato íbamos a estar allí. Eso prueba que los que han pagado por esos carteles (que probablemente permanecerán en su vitrina de alta tecnología un rato más del que yo estuve en la puerta) no creen en la libre difusión de ideas. Lo que quieren es, por los medios que sean, conseguir que vayas a gastar tu dinero allí, aunque solo te comas el 60% de mierda y apartes el maravilloso vacuno, si acaso pudieras separarlos.

Pues esta mañana usé métodos todavía más avasalladores. En el billete del autobús, de unos dos centímetros cuadrados, escribí “Sentido Común es NO ir a McDonald”, y lo encajé por la rajilla del marco de la vitrina (un sitio a menudo útil para dejar notas si no tienes fijador). No siento ninguna necesidad de justificar la utilidad que eso pueda tener, pero los medios de comunicación sí que se han encargado de generarnos una idea en la cabeza, aunque después la sometamos a juicio:

Yo soy un terrorista antisistema que debe ser corregido mientras McDonald contribuye al PIB empleando métodos legales que están a la orden del día, como el neuromarketing.

Lo dejaría aquí, pero es que después ocurrió algo que tuvo gracia.

Iba caminando por la calle, tan afectado, que pensaba que a la más mínima oportunidad le contaría mis sentimientos a alguien. Y fíjate por donde, me topé con dos de Intermón Oxfam en mi acera. Y uno me paró.

El chico formuló algo casi literario, con un aire joven. Algo así como que si iba a emplear unos minutos allí con él. Pero yo no estaba agudísimo, y con una cara muy fea y negando con la cabeza le dije «¿Qué? ¿Qué me estás diciendo?». Intentó reformular aquellas palabras de manera más estándar, pero realmente se encontraba sin saber muy bien cómo tratarme. Entonces empecé a hablarle yo:

─ Mira, vengo arrabiado. Cuando me he bajado del autobus he visto publicidad de McDonald diciendo que ir a McDonald es de sentido común. ¿Cómo pueden decir algo así? Estaba allí sin saber qué hacer, y no tenía ni papel, ni fiso ni nada para poder pintar algo encima.

Él entonces me señaló su chaleco reflectante donde estaba escrito “Intermon Oxfam”, diciendo algo sarcástico con relación a que él mismo estaba haciendo publicidad. Pensé que se sentía atacado, pero a continuación añadió:

─ Aunque no tengas papel lo que siempre puedes hacer es coger algo que haya por ahí cerca y reventarlo contra la marquesina. Por la noche o cuando sea.

Entonces yo, que no quería hacerle creer que me quejo por todo indiscriminadamente, le expliqué que no era tanto el hecho de que hubiera publicidad en si, sino que permitieran que se pudiera poner en ella lo que les diera la gana. Entonces el chico me dijo:

─ ¿Y mañana qué empresa va a poner la publicidad? ¿Burger King? ¿Tú crees que la publicidad que va a poner Burger King va a ser mejor? ¿Mercadona? Tú revienta la marquesina y ya así no puede poner la publicidad ni McDonald ni nadie.

Yo desde luego me encontraba sorprendido, ya que había entrado acomplejado de vándalo por alterar los flujos de información y él me estaba proponiendo inutilizar los canales de publicidad. Me planteba si me lo decía por exagerar o realmente pensaba que era la solución, teniendo voluntad de hacerlo él mismo. Dado la forma en que se le había iluminado la cara y cómo se recreaba, me pareció lo segundo.

─ Pues sí, en cierto modo sí. Bueno, me voy, pásalo bien.

Y el tío, con una cara muy feliz, me dio un puñetazo amable en el hombro y me dejó marchar. Yo estaba un poco extrañado. Por unos segundos concebía que todavía quisiera contarme el rollo (que no es tal) de Intermon Oxfam y tuviera que darle largas, pero por supuesto no lo hizo. Seguramente sería lo más divertido que le pasaría en toda la mañana.

Pero el chico este tenía mucha razón. Acepto que hay publicidad y ¡¡PUBISCIDAD!!, pero hoy no puedo permanecer neutral con respecto a la libertad legal de que dispone y que la protege. No soy una persona violenta y no me siento cómodo creando brotes de entropía, pero estoy harto de que no pueda poner de ningún lado la caja de cereales que hay sobre la mesa para poder escapar de su rango de acción. Harto de no poder esquivar modelos de realidad que personas interesadas quieren que estén en mi cabeza mientras yo no. Y de que lo hagan con el resto de individuos de mi especie, por supuesto que también.

En memoria de las víctimas del apartheid

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Cuando puedo intento leer el código fuente de algunos programas para aprender y ser mejor programador, lo cual es posible gracias a que los programas que trato son software libre. Buscando aleatoriamente me he topado con C-Graph.

transformsGNU C-Graph es un programa para ayudar a visualizar la convolución de funciones (o señales). Como presentación, decir que la convolución es una operación matemática cuya definición formal, digamos, no es muy intuitiva, al menos para mucha gente, y que necesita ser revisitada muchas veces para comprender su significado.

Pues si ejecutas el programa con el parámetro dedicate, puedes leer la versión original de la siguiente dedicatoria. El poema del final usa metáforas relacionadas con el argot del tratamiento de señales. No prometo que esta sea una traducción muy fiel.

GNU C-Graph está dedicado a las víctimas del apartheid, dondequiera que se encuentren, y está dedicado a la libertad y memoria del abogado haitiano y portavoz de los derechos humanos Eliezer Regnier que murió el 27 de Febrero de 2010 al luchar por la justicia. Que su alma descanse en paz.

para que TODAS las VÍCTIMAS de la LUCHA del APARTHEID sean LIBRES y para REGNIER
 
Me envías discretas señales a través de la habitación,
Yo respondo por impulso, reflejando el muestreo de eventos
Que son una dicotomía desde el día que dejaste el vientre de tu madre
Multiplicada en frecuencia, integrada en el tiempo, una ponderada confluencia
De desplazantes deslizantes trenes de pensamiento, mensajes alternativos bajo transformación
Contraprunto, dualidad, involución, contradistinción sin confusión,
Independencia en la sumación. Silencio -esta es una conversación convolucionada.

— Adrienne Gaye Thompson

convolutions

Más conmocionador aún, si lees el código fuente, puedes encontrar dos subrutinas que están escritas en su honor. Si no estás acostumbrado a leer código fuente, nota que en el siguiente código, para hacer referencia a los argumentos que se pasan a la subrutina, se ha decidido emplear los nombres law (ley) y justice (justicia). También se ha llamado a una variable rights (derechos) y una línea del código haiti. El nombre de los argumentos y las variables pueden ser cualesquiera que elija el programador, pero son muy importantes, ya que recuerdan cuál es el significado del valor que guardan. Ocasionalmente, aunque desaconsejable, uno puede hacer chistes con los nombres que se dieron a los argumentos, variables, etc.., ya que es posible leer el código reinterpretándolo como lo que significaría en el lenguaje convencional humano en lugar de con el lenguaje de programación usado, o un punto intermedio.  En este caso, no se ha hecho por diversión, sino en forma de homenaje. No haré una interpretación del código.


subroutine regnier(law,justice)
!==============================

   ! In memory of Eliezer Regnier

    character(len=*) :: law
    integer :: rights
    real, optional :: justice

    haiti: do rights=0,1
       write(*, "(a)", advance='no') 'C-Graph:>> '
       read(*,'(a)') law
       if(present(justice)) then
          read(law, *, iostat=badinput) justice
          if(badinput /=0) then
            if(rights==1) then
                justice=1
             else
                write(*,'(/,a)') "That was not a number. Try again!"
             end if
          else
             exit haiti
          end if
       else
          exit haiti
       end if
    end do haiti
  end subroutine regnier

integer function eliezer (s)
!===========================
! In memory of Eliezer Regnier
! Define scaling protocol.
character (*) :: s
character(*), parameter :: scale='abfhABFH'
eliezer=INDEX(scale, s)
end function eliezer

Adiós a Aaron, un extraordinario hacker y activista

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Aaron Swartz decidió ahorcarse hace unas semanas. Muchos han sido los que han escrito por él en homenaje. Me gustaría traducir el adiós de la EFF, ya que describe bien parte de lo que hizo en vida. Desde aquí hasta el final, es la traducción de dicho homenaje.

Ayer Aaron Swartz, un amigo cercano y colaborador, se suicidó. Es un trágico final a una breve y extraordinaria vida.

aaron1Aaron hizo más que casi nadie por convertir internet en un próspero ecosistema para el conocimiento abierto, y que se mantuviera de esta manera. Sus contribuciones son numerosas, y algunas de ellas fueron indispensables. Cuando le pedimos en 2010 por ayuda para frenar COICA, el predecesor de los proyectos de ley de censura de internet SOPA y PIPA, fundó una organización llamada Demand Progress, la cual movilizó sobre un millón de activistas on-line y demostró ser un aliado de incalculable valor para la victoria de esta campaña.

Otros proyectos en los que Aaron trabajó incluyeron las especificaciones del RSS, web.py, tor2web, the Open Library, y el porte de HTTPS Everywhere a Chrome. Aaron ayudó a lanzar Creative Commons. Fue cofundador de Reddit, y un miembro del equipo que hizo el sitio exitoso. Su blog era a menudo una delicia.

La elocuente brillantez de Aaron se entremezcabla con una introversión complicada. Se comunicaba a su ritmo y necesitaba mucho espacio para si mismo, lo cual frustraba a algunos de sus colaboradores. Se encontraba fascinado por el mundo social que le rodeaba, aunque a menudo encontrara un tortura desenvolverse en él.

Durante mucho tiempo, Aaron se encontraba más agusto leyendo libros que hablando con los humanos (una vez me dijo algo como «incluso hablar con gente muy inteligente es duro, pero si simplemente me siento y leo sus libros, consigo sus más preciados y profundos pensamientos condensados de una manera bella y eficiente. Puedo aprender de los libros más rápido de lo que puedo hablando con sus autores»). Su pasión por la palabra escrita, el conocimiento abierto y su talento para la autopromoción, a veces produjeron resultados espectaculares, incluso antes de los acontecimientos que llegaron a ser su perdición.

En 2011, Aaron usó la red del campus del MIT para descargar millones de artículos de revistas de la base de datos JSTOR, supuestamente cambiando su dirección IP y MAC cuando era necesario para esquivar las barreras que habían colocado JSTOR y el MIT y se coló en un armario para conseguir una conexión más rápida a la red del MIT. Por este supuesto crímen, Aaron se enfrentaba a cargos criminales con penas de hasta treinta y cinco años de prisión, agravados por “acceso no autorizado” a ordenadores de acuerdo con la Ley de Fraude y Abuso.

swartz-effSi creemos las alegaciones de los fiscales, Aaron esperaba liberar los millones de artículos científicos y académicos que había descargado desde JSTOR, de forma que cualquiera pudiera leerlos, o analizarlos como una base de datos gigante, algo que Aaron había hecho antes. Aunque sus métodos fueron provocativos, la meta por la que Aaron murió luchando (liberar la literatura científica financiada con fondos públicos de un sistema de publicación que la hace inaccesible a la mayoría de los que pagaron por ella) es algo que todos deberíamos apoyar.

Además, la situación en la que se encontró Aaron pone de manifiesto la injusticia de la legislación de los EE.UU. para los delitos informáticos, y en particular sus regímenes de castigo. La acción de Aaron fue sin lugar a dudas activismo político, y llevar a cabo tal acción en el mundo físico habría conllevado, a lo sumo, penas leves por sobrepasarse en una protesta política. Por el hecho de que usó un ordenador, por el contrario se enfrentaba a un encarcelamiento de larga duración. Esto es un disparate por el que EFF ha luchado durante años. Ayer, conllevó trágicas consecuencias. Lawrence Lessig ha pedido que esta tragedia sea la base para reformar las legislación sobre los delitos informáticos, y a los celosos fiscales que las utilizan. Coincidimos.

Aaron, dolorosamente perdimos tu compañía, y tu ayuda en la construcción de un mundo mejor. Lea en paz.

Réquiem por un campesino español

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Me enteré de que una amiga mía proclama que todo español debería leer este libro. De hecho tiene una ventana que da a la calle repletica de ejemplares de la colección destinolibro. Pero hasta hoy yo no había dedicado el esfuerzo de leerlo.

Nada más abrirlo, me sorprendió el enorme tamaño de la letra. Esto lo hace especialmente agradable de leer, contrariamente a los textos científicos, que tienen una letra minúscula. Además, las cómodas letras contienen cortas oraciones muy fáciles de seguir, sin ningún intento de decir nada “de segundas”. Y no se narran cosas de maneras complicadas ni mucho menos (de lo que a menudo yo no consigo escapar). En el libro, un cura recuerda historias sencillas de las gentes de un pueblo, todas girando en torno a Paco el del Molino, de las que te vuelves cómplice desde el primer momento.

Pero en la segunda mitad las cosas cambian de suerte, siendo estas las últimas palabras del libro:

Yo le bauticé, yo le di la unción. Al menos —Dios lo perdone— nació, vivió y murió dentro de los ámbitos de la Santa Madre Iglesia. Creía oír su nombre en los labios del agonizante caído en tierra: «… Mosén Millán». Y pensaba aterrado y enternecido al mismo tiempo: Ahora yo digo en sufragio de su alma esta misa de réquiem, que sus enemigos quieren pagar.

Quizás no son muy ilustradoras, pero os aseguro que en las apenas 100 páginas de libro tan placenteras de leer, hacen entender perfectamente todo lo que el libro pretende transmitir. Hasta un niño lo entendería. Y digo lo de niño porque me planteo qué hubiera pasado si en vez de que hubiéramos leído en clase Platero y yo hubiéramos leído Réquiem por un campesino español. Pues yo que sé. Probablemente muchos nos hubiéramos puesto triestes, como al menos yo me puse triste con la muerte de Platero, aunque ya se me haya olvidado la historia.

Por otro lado, no estamos preparados para valorar los asesinatos. Ayer pensaba en por qué nos excitan (principalmente al género masculino) las escenas de combates entre humanos. De niño he pasado muchas horas con videojuegos de disparos continuos, aunque prefería los tácticos y los de francotiradores. Siempre que he intentando encuadrar filosóficamente esta atracción por la violencia he aludido a la actividad física, la estrategia, y muchas otras cosas que aparecen en juegos tan sencillos como el escondite. Ayer me decía que lo que ocurre es que es un matar personas sin pensar que estás matando personas, es decir, que matar se interpreta como los sentimientos que te hacen sentirte activo, no como tener que aceptar las consecuencias. Supongo que esa característica no humanizada es la que llaman “acción”, dando nómbre al género del cine probablemente más demandado. Soy partidario de que no se use tal eufemismo, sino que se les llame por su nombre, películas de violencia. Hasta donde yo llego, las condiciones para aplicar eufemismos son evitar discriminación hacia un algo perjudicado, no evitar plantearte que está ocurriendo algo malo.

Empecé queriendo escribir de los drones en Pakistan controlados por la CIA, de cómo en el libro incumplen la promesa de no matar a quien se entrega bajo dicha condición y de cómo, debido a que los que salen en la tele nos presentan las cosas muy oficialmente y con trajes muy elegantes, nos cuesta imaginar que pueden estar actuando como verdaderos capullos. Pero las líneas que he escrito están bien, y es mejor leer (y escribir) pocas cosas que muchas. Y estoy cansado. Y triste.

Carne y cáncer, leche y osteoporósis, humanos y el resto del universo

Vídeo

Este entrada de blog presenta el documental Un delicado equilibrio, originalmente en inglés, aunque he encontrado una versión en italiano que quizá se puede entender. En el documental se intenta convencer al espectador, de la mano de científicos importantes en el mundo de la salud, de los efectos nocivos que tiene el consumo de animales en la salud humana y sobre el planeta.

Algunos puntos que se tratan son:

  • Aumento de la tasa de cáncer en Occidente por contra de Oriente como consecuencia de los respectivos consumos de carne.
  • Cómo el consumo de proteínas vegetales puede sustituir nutricionalmente al de las animales.
  • Desmitificación de la leche como buena para los huesos, ya que su sobredosis desequilibra el autoregulamiento del calcio.
    • Pone como ejemplo la variedad de animales con enormes estructuras óseas, y que por supuesto no toman leche, y que no tienen problemas de huesos.
    • Los países que más leche consumen son los que tienen las mayores tasas de osteoporósis.
  • El peligro del metano de las vacas y la atmósfera.
  • Los devastadores métodos de pesca de arrastre con redes casi kilométricas.
  • La obligatoriedad de cultivos de peces ya que no quedan casi pecesque pescar en los mares.
    • Sin embargo, los cultivos en los peces no salvan los mares, ya que:
      • Los alta densidad de peces cultivados confinados en redes dentro del mar, contaminan el agua.
      • Para alimentar a los salmones, por ejemplo, al ser carnívoros tienen que pescar del mar otros peces menos demandados por los humanos.
  • Muchos peces pescados no llegan a las lonchas, son tirados al mar por diferentes motivos.
  • Características fisiológicas para demostrar que el humano no ha sido nunca TAN carnívoro.
    • No tiene herramientas para cazar.
    • No tiene herramientas para asimilar la carne de manera correcta.

No es mi intención presentar este documental como neutral en el tema de la salud, ya que estoy seguro de que en muchos puntos hay otros estudios científicos que dicen lo contrario. Gary Uroski dice que la proporción existente es de 2 contra 1, a favor de los que sostienen los efectos perjudiciales de la ingesta de carne.

Me gustaría reflexionar sobre una cosa. Todos hemos oído que hay que tomar menos carne y más verduras. ¡Incluso en la tele o a través de los gobiernos! Sin embargo, aunque recomendado y blablablá, pero en la práctica no se considera algo grave. Esto es debido, por ejemplo, a que nadie lo ha prohibido o no se da información con métodos contundentes. En nuestra conciencia es algo así como: Ah, es verdad, eso es bueno. Igual que eso de hacer actividad física periódicamente y relajarse. Pero en cada calle hay un McDonald, un restaurante en el que toda la carta está compuesta de platos con productos animales, etc.. Esto te hace olvidar muy fácil que comer una tasa tan elevada de animales cada día, y día tras día, es un problema. No digamos ya para los animales, que son tratados tan vilmente como siempre han sido tratados los esclavos. No digamos tampoco para el planeta y los ecosistemas, lugar donde vivimos y que necesitamos, más allá de cualquier respeto. Pero hemos conseguido olvidarlo para la propia salud humana que es lo más cercano que tenemos, pues los animales y la tierra están escondidos, aunque nos los recuerdan muy felices en la publicidad de los propios asesinos…

Qué importa que tu deidad favorita, la que siempre soluciona todos los problemas sin que tu pienses en ellos, te haya dicho: Eh, las verduras son buenas. ¿Qué influencia real ha tenido? Basta pensar en lo que se ha convertido la palabra dieta, o incluso salud.

Dirección del video en Youtube: http://www.youtube.com/watch?v=zMvOdYabWkw

Consejos para difundir contra-información

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Finalmente ha llegado el Día Contra los DRMs. ¿Aún no has organizado nada? ¡Imprime lo que sea y repártelo por ahí!

Lleva el mensaje a aquellos sitios que sepas que frecuentan grupos sociales alternativos. La probabilidad de que sea de interés a personas menos comúnes es mayor que en el caso de las personas más comunes.

Colócalos en pasos obligados de personas y donde deban pararse sin poder hacer otra cosa. El dueño de la tienda de detrás del paso de cebra lo sabe y ha puesto en el escaparate una tele cuyos vídeos atraen a todo aquel que espera en el paso de peatones.

A menudo, si no quieres gastar muchos recursos, el soporte físico del mensaje es el mismo que se usa para llamar la atención, aunque también puedes colocarte cerca del mensaje y cruzar los brazos repetidamente por encima de la cabeza. Pero el soporte físico del mensaje puede ser suficientemente bueno para llamar la atención, incluso siendo pequeño. Haz composiciones y usa la simetría, pero no olvides de que debes dejar una forma segura de leer el mensaje. En la foto anterior, dos mensajes llaman la atención mientras un tercero se puede leer desde un lugar resguardado del tráfico.

El cartel oficial del evento es bueno captando la atención. Aunque la fotografía anterior no puede captarlo, desde la distancia donde se tomó (más de 10 metros) es legible “DRM” en el cartel colocado en la esquina. Cualquier persona para la que dichas letras activen sus neuronas, quedará atrapada y se acercará, aunque no pase demasiado cerca o con un ángulo perfecto.

Se positivo. Muestra aquellas cosas buenas y agradables que se pueden hacer para apoyar y vivir con tecnologías libres de DRMs. Centrarse solo en lo que NO se puede hacer es una mala idea (lo puedes leer en todos los libros de metafísica).

Aunque no tengas mucho tiempo, no te olvides de dejar al menos un mensaje en la lengua local…, las traducciones son importantes. Aunque en este caso gran parte de la gente interesada sabrá inglés… En España y en Italia nadie sabe inglés, no traducir el mensaje impedirá que llegue a una enorme cantidad de personas receptivas. Aunque claro, inglés es mejor que nada.

Aprovecha los mensajes del enemigo, probablemente con más recursos que tú. Asegúrate de que una persona que lea su mensaje tenga la contraparte presente cuando elabora su opinión. Llevar siempre un boligrafo encima es algo muy interesante.

Si todo lo anterior falla, siempre puedes dejar muchos mensajes en cualquier sitio y aumentará la probabilidad de llegar a más personas, pero mejor no gastar tantos recursos y aplicar un estilo minimalista. ¡Será mucho más motivante!