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Comer comida de la basura

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Por favor, no tires la comida.

Se cometen muchos atropellos para llevar la comida a las tiendas donde finalmente se vende. Es difícil imaginar la larga cadena que ha seguido la comida desde que se generó hasta llegar a tus manos. Ni siquiera es posible obtener dicha información. Cuando vas por la autovía ves muchos camiones que llevan escrito Logística. Siempre pensé que debían ser agentes secretos, gente muy inteligente a la que pagan para planear cosas muy abstractas. A lo que se dedican se llama Economía del transporte, y planean las rutas más baratas para llevar mercancías de un lado a otro. Para distancias cortas se eligen los camiones, para más largas trenes, y para muy largas barcos. Sí, barcos. Siempre pensé que los barcos no eran importantes, que hoy solo servían para lanzar misiles. He visto barcos cargados cargados de camiones, no puedo imaginar el valor del contenido de un porte en barco. He oído que se están planeando aviones gigantes para distancias aún más largas.

En el mundo globalizado cualquier producto puede llegar a cualquier lugar del mundo. Las producciones masivas permiten la bajada de los precios a valores ridículos, creando paradojas que llevan a la gente a comprar productos hechos en la otra parte del mundo en vez de los creados cerca de tu casa. ¿Qué sentido tienen las enormes distancias que recorren los productos? ¿A quién beneficia? Pues a las macro-empresas seguro. Probablemente también incrementa el Producto Interior Bruto, debido a que mucha gente tiene que ser pagada. Pero no beneficia al planeta.

Por favor, no tires la comida.

No dejes el plato con comida porque tu cabeza crea que es feo comerse los últimos restos. Puedes usar pan para arrastrar los últimos pedazos y la comida viscosa pegada en las paredes del plato. También agua.

Haz unos cortes maestros en los envases de plástico con unas tijeras y limpia con una cuchara lo que hay allí al fondo, en la parte antes inaccesible. Puede que no lo creas la primera vez, pero que esa comida esté en la esquina del cartón no significa que esté más sucia que el resto, significa que esos envases rectangulares mega-guays, incapaces de transmitir enfermedades de ningún tipo, tienen forma de paralelepípedo, por lo que es inevitable que tengan esquinas y paredes. No son los restos, son el resto. Si fuera peligroso comer la parte de comida pegada a las paredes no haría falta haber usado esos envases no reutilizables de tecnología punta.

Los envases de vidrio puedes llenarlos con la cantidad de agua justa y agitarlos, de forma que en menos de seis segundos los descubras increíblemente limpios. Puedes echar la solución en la comida.

Imagina que hubieras tirado todo eso a la basura o al lavabo. ¿Qué crees que habría sido de ello? Es difícil de imaginar. Puedo pensar en enormes plantas recicladoras de agua, con multitud de productos químicos y de máquinas que necesitan mucha energía. También puedo imaginarlo mezclado con cosas y líquidos que huelen muy mal. Seguramente esas cosas sí que son realmente asquerosas y totalmente ajenas a la vida de los humanos. Pero ninguna comida que hay dentro de tu casa es asquerosa. Ninguna comida es asquerosa.

No sé cómo de difícil puede ser enseñar esto a los niños, pero tengo mis teorías para los adultos. Una situación de rechazo al principio y la aparición de ideas como: “No tengo necesidad”, “no es elegante”, “no soy un perro”. Puede ser difícil reinterpretar que la comida no es una pérdida de tiempo, sino una necesidad de los humanos, y bajo la cual los gobiernos justifican los atropellos más grandes de explotación de personas, animales, planeta y recursos. Pero, tras decidir mancharte las manos un poco, creo que es casi inmediato habitúarse a la naturalidad de no sentir asco por la comida.

Por favor, no tires la comida.

Una vez habituado puede que te fijes en alguien cogiendo comida de un contenedor, y en vez de seguir caminando con el cuello muy tenso y evitando cruzar su mirada, puede que decidas mirar qué hay dentro del contenedor. Descubrirás que allí dentro no hay un casual trozo de carne tocando residuos químicos, sino una piscina de comida donde la comida se baña en comida. Los supermercados tiran todas las mañanas muchísima comida, normalmente fruta, y los lunes aún más. Ciertamente un contenedor no es un envase de plástico mega-guay, bueno, en realidad sí que lo es, pero puede que te de asco coger la comida que toca las paredes y las esquinas. No pasa nada, la parte del centro no habrá tocado nunca las paredes y la mayoría estará dentro de sus envases mega-guays o bolsas de plástico recién estrenadas.

El freeganismo no genera residuos, los reduce. Cuando una persona normal va y elige comprar un producto se hace automáticamente responsable de todo lo que ha contaminado la producción, transporte y almacenamiento de dicho producto. El freegano lo tiene mucho más fácil, él da un poco más de sentido a la contaminación generada por el producto, independientemente del que sea. No es reciclaje (retornar parte del producto a la cadena a cambio de mucha energía y agua), pero tampoco es reutilización, es la primera utilización de algo que nunca fue utilizado. ¡Es mejor que cualquiera de las 3R! El freeganismo permite no contaminar absolutamente nada. El freeganismo no es comer gratis, es hacer el mundo menos estúpido. Lee el enlace de freeganismo, tiene un texto realmente interesante. Esta última imagen enlaza a un wiki.

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