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Richard Matthew Stallman y el software libre

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Poco más allá

Hace muy pocos años que existen los ordenadores. En sus orígenes, la piezas (o hardware) de los ordenadores a la venta se consideraban mucho más importantes que los programas (o software) que venían con ellos, los cuales se daban con la máquina como un regalo, y no tenían más interés que el de hacer más atractiva la máquina que estaban vendiendo. Los programadores intercambiaban los programas que hacían los unos con los otros, y no solo los programas, también el código fuente de estos, para poder readaptarlos, corregirlos, extenderlos, etc.. Pero con el paso del tiempo, el software comenzó a tomar mucha más importancia que el hardware, y se comenzó a tener miedo de que otros se beneficiaran demasiado del software que escribían, y esta costumbre de compartir el software comenzó a perderse, afianzándose la era del software privativo.

Incluso se comenzaría a demonizar a aquellos que compartían el software con la única finalidad de que fuera útil a otros también, aún sin la posibilidad de poder modificarlo. Pero, como es normal, la gente quería compartir el software, y lo siguió haciendo como lo hacemos hoy, aún sin el beneplácito de sus creadores. Se tachó a estas personas de piratas, aún cuando no habían atracado ningún barco, ni asesinado a nadie, ni robado ningún botín a nadie. Tan solo compartían, utilizando la característica probablemente más importante del software, la facilidad de multiplicación con coste prácticamente nulo. Es la misma capacidad de multiplicación que supuestamente alguien utilizó un día con los panes y los peces, aunque a él nadie lo llame pirata.

Un okupa en el MIT

En 1971, Richard Matthew Stallman, un joven brillante que decidió estudiar física y matemáticas ya que, aunque le apasionaban los ordenadores, sabía que le sería fácil aprender a “usarlos” por si solo, en su primer año de Física en Harvard decidió pasarse a por alguna documentación por el Laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT, acabando con un trabajo de verano. En aquel lugar acabó pasando mucho más tiempo, haciendo muy buenas amistades entre todos los hackers (personas  con profundos conocimientos y apasionados por un tema, informática en este caso) que allí se encontraban. En la comunidad hacker siempre ha sido conocido como rms (las siglas de su nombre) informalmente, y así le haremos referencia aquí.

Sin embargo, poco a poco, toda su comunidad fue siendo contratada por una empresa llamada Symbolic que escribía software para el laboratorio, hasta quedar él solo, lo cual le creó un gran malestar. Como forma de protesta, lo que rms decidió hacer fue encerrarse día y noche para programar velozmente y por sí solo todas las nuevas características que Symbolic iba implementando, de forma que no fuera necesario el uso de dicho software. Así lo hizo durante dos intensos años, pero llegado un momento, Symbolic cada vez tenía contratados más hackers, y rms decidió buscar algo que reemplazara aquello que le habían quitado, en lugar de seguir castigando más a la empresa. Como él dice, podría haberse ganado la vida fácilmente escribiendo software privativo, e incluso divertirse, pero su trabajo consistiría en poner cadenas a la gente, sin poder compartir aquello que hacía con su comunidad. Se negó a ir en esa dirección.

GNU

rms consideró dejar el mundo de la programación, evadiendo así su problema moral, aunque aquello habría sido probablemente muy doloroso para un hacker. Pero la idea cumbre que se le ocurrió para restaurar su comunidad, la idea que sin exagerar cambiaría el futuro del software, fue la de escribir lo que toda persona que usa un ordenador necesita, y que sin la cual no se puede hacer absolutamente nada: un sistema operativo. Pero libre, que todos pudieran estudiar, utilizar, modificar y compartir a su antojo.

Resta decir que escribir un sistema operativo era y es considerado una tarea incomible, lo cual ha sido usado como pretexto para justificar cualquiera de las condiciones injustas bajo las que se ha distribuído el software clásicamente. Más adelante la filtración de los documentos Halloween revelarían el miedo que Microsoft llegó a sentir por el software libre.

Pero además, había otro problema. En aquel entonces, los sistemas operativos eran muy específicos, pues apenas funcionaban en las máquinas para las que habían sido diseñados. Esto era un gran inconveniente, ya que dependiendo de la máquina que tuvieras tendrías que escribir un sistema operativo totalmente distinto. Pero se sabía que Unix era una excepción, ya que había conseguido reutilizarse en diferentes ordenadores. rms decidió construir un sistema operativo compatible con Unix para beneficiarse así de esta portabilidad. Decidió llamar al sistema operativo GNU, como acrónimo de GNU No es Unix. Para entender un acrónimo recursivo como este, la primera vez hay que “agitar” la mente, una de las actividades que definen a un hacker. Además, desde antiguo los hackers han hecho referencia a los programas en los que se fundamentan los suyos al elegir sus nombres.

En 1984, rms decidió dejar su puesto de trabajo en el MIT, ya que si continuaba allí podrían haberle pedido los derechos sobre el software que escribiría. Sin embargo, un profesor le concedió permiso para seguir usando las instalaciones.

Siempre buscó sofware existente que ya hiciera aquellas funciones que él necesitaba, para no tener que hacerlo todo de nuevo, otra costumbre muy comprensible del mundo hacker. Pero al principio, incluso aunque el código fuente estuviera accesible, casi nadie quería permitir que ese código pudiera ser usado por otros de aquella manera tan incondicional como Stallman demandaba. Sin embargo, las cosas comenzaron a cambiar cuando contra todo pronóstico, GNU empezaba a tomar forma, y hackers de todo el mundo se sintieron interesados.

Más allá de GNU

Para la promoción del software libre, rms creó la Fundación del Software Libre (Free Software Foundation, FSF) y diseñó una licencia de software revolucionaria, la GNU GPL.

La GPL estableció los fundamentos legales que para permitir que cualquier software bajo dicha licencia pudiera ser usado con cualquier propósito, siempre y cuando si alguien redistribuyera modificaciones de dicho software, esas modificaciones preservasen las mismas libertades. Esta cláusula, a menudo denominada vírica ya que se transmite a todo el software derivado, es conocida como copyleft, y ha sido la clave para que un sinfín de personas de todo el mundo esté compartiendo su código fuente con la humanidad. Con la GPL, tenían la garantía legal de que su código no podría nunca ser utilizado para crear software no libre, permaneciendo siempre al servicio de los usuarios, incluyéndose ellos mismo, los autores originales. Cabe mencionar que hay notables casos de otras personas que han decidido escribir software libre sin incluir la cláusula de copyleft, de forma que el software es tan libre que permite ser usado incluso para construir software no libre con él. Empresas como Apple y Microsoft han incluído código licenciado de esta forma en sus productos.

Sobre 1991, mucha gente se había animado a colaborar con el proyecto GNU, pero entre todas las cosas que faltaban, había una que era necesaria para que GNU fuera por si solo completamente funcional: el núcleo. En aquel año, el finlandés Linus Torvalds decidió liberar su núcleo, al que llamó Linux, bajo la licencia GPL. Esto ha permitido que todo el mundo pueda hoy usar GNU con el núcleo Linux en total libertad, siempre que dicha libertad sea preservada. Miles de variantes (llamadas distribuciones) de GNU con Linux han sido creadas por personas de lo más diversas y con intenciones de lo más diversas, y cualquiera puede instalarlas en sus aparatos electrónicos.

Un pinguino libre intentando escapar de su jaula.

El software libre se convirtió en un escándalo mundial. Hackers de todo el mundo colaboraban entre sí con la misma filosofía que antaño, compartiendo entre ellos lo que producían. Gracias a internet, era posible que gente que no se conocía de nada y sin apenas ponerse de acuerdo, colaborara desarrollando aquel software que le interesaba por alguna razón personal, obteniendo resultados que costarían muchísimo a cualquier empresa. Un grupo alternativo, autodenominado Iniciativa por el Código Abierto, comenzó a promocionar el modelo de desarrollo del software libre como altamente eficiente, debido a las ventajas técnicas de la colaboración y la reutilización del código fuente, haciéndolo más apetecible así a determinadas empresas u otros sectores menos interesados en la libertad de los usuarios.

Esto ha tenido muchas consecuencias, ya que esta nueva generación de software tenía dos frentes que interferían entre sí de vez en cuando: El escribir software que dé libertad al usuario y el hacerlo para conseguir el mejor software de todos.

Como ejemplo, Linux se encuentra licenciado bajo la versión 2 de la licencia GPL, y hasta ahora Linus Torvalds siempre ha mostrado rechazo a usar la versión 3. Hasta la versión 3 de la GPL, se había considerado que el usuario debía tener el derecho a modificar el software, pero no estaba preparada para la posibilidad de que las máquinas fueran diseñadas intencionadamente para no dejar acceder a la instalación o configuración de dicho software. Está ocurriendo hoy que en muchos dispositivos portátiles (como teléfonos móviles) que usan Android, otro sistema operativo principalmente libre que usa Linux como kernel, el dueño del teléfono no puede ejercitar sus libertades aunque tenga el derecho legal de hacerlo, estos dispositivos han sido diseñados expresamente como jaulas para evitar que los usuarios metan las manos. Esto es conocido como tiovización. Esto resulta inaceptable para alguien interesado en su libertad, pero no necesariamente para el que quiere escribir magnífico software.

No es equivocado interpretarlo como que entre los desarrolladores de software libre, unos están más interesados en las ventajas para el desarrollador o las funcionalidades del software, y otros más interesados en la libertad de las personas que finalmente usarán ese software. Pero por lo general estas diferencias no impiden que colaboren los unos con los otros, lo cual es algo bueno, pues todos salen ganando.

Más allá del software

Llegado un momento, rms decidió dejar de escribir software para dedicarse íntegramente a la promoción del software libre y la defensa de sus usuarios. Hoy continúa haciéndolo a tiempo completo.

rms dió un marco teórico al software libre a través de su definición del software libre, y ha escrito muchos ensayos en la materia. Pero la filosofía creada por rms sobre la libertad del software se ha expandido mucho más lejos de sus intenciones originales. La cultura libre, alternativa a las obras licenciadas en posición de ataque por el copyright convencional de TODOS los derechos reservados “porque yo lo valgo”, ha crecido inspirada en el software libre. Wikipedia es un ejemplo de obra cultural libre que todo el mundo hoy conoce. Igualmente se han acogido a estas ideas diseñadores de hardware, y probablemente en el futuro veremos cada vez más hardware construído con planos libres.

Para saber más sobre cultura libre, puede leer algunas notas sobre Creative Commons que he escrito.

Las malas lenguas

rms disfrazado de San iGNUcius, santo de la iglesia de GNU Emacs, un editor de texto plano.

Se hacen muchas críticas a Stallman, probablemente más de entre las personas que usan o apoyan el “software libre” que de entre las que no. Después de “aún no acepta que la gente llame simplemente Linux al sistema operativo”, probablemente la crítica más común es que es un extremista. Desde los orígenes de GNU, rms nunca toleró el software privativo como solución, y de hecho fue su “extremismo” lo que le hizo llevar el proyecto GNU adelante. No quiero decir que sea su responsabilidad situarse en los extremos aunque no crea en ellos, pero sería absurdo que no se posicionara firmemente con respecto a sus creencias. Pero en cualquier caso, ¿quién puede criticar que el padre del software libre sea un extremista del software libre?

Hay que considerar también, que hoy día innumerables personas usan GNU con Linux, pero muchas nunca han llegado a oir nada de lo que he contado aquí, de la libertad que disponen potencialmente y de la que se favorecen pasivamente por estar usando software libre, otras ni siquiera saben el nombre correcto de su sistema operativo, y la gran mayoría no sabe que internet funciona con software libre. Esto es sin duda causa de la facilidad que tenemos para no prestar atención a las cosas importantes, tendiendo a pensar en términos de esto es lo mejor, pero sin considerar las razones morales. Y esto es aplicable tanto a los de Villarriba como a los de Villabajo, hackers y no hackers, informatiquillos y los que no. Por esta razón no es difícil comprender que son las ideas no sociales, las que divulga la Iniciativa por el Código Abierto, o bien las de gratuidad, las únicas frecuentemente usadas para hablar del software libre. Esta probablemente es la causa de la incomprensión del posicionamiento de Stallman a favor de la necesidad de que los usuarios tengan acceso exclusivamente a software libre, y que cualquier otro camino es éticamente injusto.

Muchos informáticos aluden que debido al software libre no encuentran trabajo. El modelo comercial de software libre es diferente al clásico, ya que no se basa en secretos. Lo que el software libre puede aportar es la creación de nuevo software que no existía anteriormente, la adaptación del software existente a las necesidades particulares, soporte a los usuarios, etc.. Bajo mi decrecentista opinión, me parece muy bien que se reduzcan los puestos de trabajo de estas cosas, pero en cualquier caso, no sería culpa del software libre la supuesta pérdida de empleos, sino del modelo capitalista, que solo da dinero a aquellos capaces de usar en su beneficio, o hacer competencia, al software libre en este caso.

Más allá de los tópicos

Muchos solo darían una opinión si tuvieran necesidad o les beneficiara. Por ejemplo, una vez escuché decir sonriendo al político de turno: “queremos festejar la victoria de nuestro equipo [de fútbol]” para argumentar el desmantelamiento de un campamento del 15-M; sin otra razón, probablemente, no habría dado a entender que sus decisiones políticas se encuentran favorecidas por su afinidad por el fútbol. Este no es el caso de rms. Richard Stallman es un librepensador, activista en muchos otros campos, principalmente de libertades civiles, y con una opinión muy fuera de lo que se suele escuchar comúnmente. Puedes leer algunas citas suyas en Wikiquote, especialmente algunas de la versión inglesa te harán repensar muchos argumentos. De las cosas más rocambolescas que se oyen:

  • No deja a los niños hacerse fotos con él si llevan una camiseta de Tux, la mascota de Linux.
  • Ha cobrado a los niños por hacerse una foto con él, mucho más por una firma.
  • Nunca estuvo casado ni ha tenido hijos, aludiendo a que son costosos en tiempo.
  • No usa teléfono móvil porque es un dispositivo de espionaje y rastreo, entre otras cosas.
  • Se opone a los documentos de identidad.
  • No duerme en hoteles, porque prefiere ser acogido en las casas de la gente.

Aunque no lo haya conocido en persona, lo que puedo opinar de rms es que probablemente es una de las personas más concienzudas que existen, y eso probablemente le lleve a veces a no aceptar el consenso o a parecer un testarudo. Creo que debe tener una gran sensibilidad hacia las artes, ya que siempre encuentra geniales juegos de palabras para hacerte comprender sus ideas sobre un determinado argumento, además de componer la jodidamente minimalista canción del software libre, entre otras muchas cosas que se pueden encontrar fácilmente por gnu.org y listas de correo.

Puedes escuchar pinchando aquí la canción del software libre cantada por él y dos enlaces antes está la traducción de la letra y versiones cantadas por otras personas, alguna en español.

Disculpas

Pido disculpas por escribir sobre alguien que no conozco en persona. Precisiones y críticas serán buenamente aceptadas, espero, y probablemente corregidas.

Para la parte histórica me he basado fundamentalmente en el libro con título Código Rebelde y cuyo subtítulo lo mejor que se me ocurre traducirlo es Dentro de Linux y de la revolución del código abierto. Aunque ese título aspavente a los llamados fanáticos de rms, el autor, Glyn Moody, habla de forma muy precisa y correcta dentro del libro. Al margen del libro, puedes leer sobre la historia de GNU aquí.

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